domingo 18 de octubre de 2009

EL PAN DE DIOS

Para ampliar la imagen pinchar encima con el ratón


Cuando, de ves en cuando, coincido con algún grupo en bodas, comuniones o simplemente para tomarnos una cerveza, compruebo que apenas nadie de los presentes se comen el pan que les ponen acompañando la comida y menos aún si son mujeres.
Éste acontecimiento tantas veces repetido, me ha hecho pensar en lo que suponía en nuestras vidas de niños y adolescentes el pan.
Si lo analizamos detenidamente lo tomábamos de mil maneras distintas: pan con una “jícara” de chocolate (para algunos prohibitivo) , pan con manteca, pan con chorizo, pan con tocino de veta, pan para migar el gazpacho, pan cortado en láminas finas para esponjarlo en la sopa, pan con aceite y azúcar (casi siempre se tenía en casa), pan con la nata fría de hervir la leche y espolvoreado de Cola-Cao (esto era delicioso en mis meriendas; aprovecharse los que aún compráis la leche recién ordeñada), pan regado con leche condensada La Lechera (esto era un lujo que solo se hacía de vez en cuando); algunos lo comían hasta con las migas y todos decíamos riendo: “Pan con pan comida de tontos, tu eres el burro y yo me monto”.
Para no continuar pues no acabaría nunca, no me quiero olvidar de los “sopones”, éstos eran muy variados. El sopón preferido mío, era cuando llegaba hambrienta del colegio y mientras esperábamos a estar juntos para el almuerzo, mi madre me mojaba un buen trozo de pan en el guiso de frijones que tenía cocido… Ese sabor del chorizo que se le echaba y con tanta hambre acumulada después del esfuerzo físico y mental, sabía a gloria.
Actualmente muchos lo tienen marginado en sus vidas y solamente lo comen de tarde en tarde cuando hacen migas.
Aquí, donde vivo, los mayores tienen una costumbre y es que cenan muchas noches una gran tostada de pan de pueblo.
Comparando aquellos años con los actuales hay momentos en los que me entristezco. Conozco a padres que les tienen suprimido a sus hijos el pan casi desde pequeños. Esto pienso que no es bueno. El aporte de pan diario, creo, no le debe de faltar a ninguna persona, racionándolo según su edad y el número de calorías que queme.
Pensando en la terrible lacra de la que somos espectadores el”Norte Rico”: LA MUERTE DE MILLONES DE NIÑOS POR HAMBRE, he querido fotografiar los vales de pan que existían en nuestro pueblo. Cada uno tenía un valor distinto y el que lo tenía por valor de muchos panes, supongo que era para las tiendas.
Espero que los jóvenes y las generaciones venideras, sepan valorar los vales fotografiados y por qué cuando en los juegos se nos caía un trozo de pan al suelo, nos agachábamos de inmediato, lo limpiábamos y decíamos: “EL PAN BENDITO”… se soplaba para quitarle el polvo del suelo y ¡¡a comer!!
Alicia Garcia.

MI HOMENAJE A ROBERTO SEGURA



MI PEQUEÑO HOMENAJE A ROBERTO SEGURA CREADOR DEL CÓMIC RIGOBERTO PICAPORTE (1927-2008)
Buscando una foto me he encontrado esta caricatura, de Roberto Segura Que me la dedico en el año 1.981 cuando lo conocí en Ibiza, os voy a contar como lo conocí, yo soy charcutera, y en el súper de Ibiza se dio de baja un charcutero y me trasladaron de Palma por dos meses al súper de Ibiza, la Madre de Roberto Segura venia casi cada día a comprar jamón cocido y me toco despacharla me lo pidió muy fino y se lo puse, al día siguiente vino y me dijo que su hijo me invitaba a tomar café a su casa por que quería conocer a la charcutera que le había cortado el jamón como a el le gustaba, fui a tomar café y lo conocí ,recuerdo que era alto y delgado y muy atento, yo le conté que de pequeña leía los tebeos de Piluca y lily y después iba a la tienda a cambiarlos por otros. Yo seguí yendo todas las tardes a tomar café y el se ponía a dibujar y me hiso esta caricatura en un segundo y mientras me comentaba, Lo primero que hago es captar una idea de cualquier escena callejera. Acto seguido, sobre una cuartilla, la desarrollo en forma de guión y, una vez realizada esta fase, tan sólo queda dibujar la historia a lápiz y pasarla a tinta , me regalo unos cuantos tebeos y los tengo guardados.Su dibujo es fácilmente reconocible. Él creaba casi todos los divertidos guiones y dibujaba como nadie a las chicas. Las más bonitas que te podías encontrar en Bruguera.Sus creaciones fueron longevas (algunas superaron las 800 aventuras) tales como: “Rigoberto picaporte” o “los señores de Alcorcón y el holgazán de Pepón”. Además de otras como: “el Capitán Serafín” o ese as del aire llamado “Pepe Barrena”. Y como no un sinfín de portadas.

Segura nunca se casó ni tuvo hijos y su familia eran los compañeros de la editorial. En los últimos años en Eivissa se dedicaba a su gran pasión, la pintura, y publicaba chistes en la revista de la Llar de la Pau. Daba largos paseos por la ciudad y nunca perdía su sonrisa amable.
Reme.


Su dedicatoria.








miércoles 17 de junio de 2009

SOPA FRIA EL GAZPACHO



En esta época estival que vivimos, agobiados por el calor de Andalucía y que casi todos los días hacemos nuestro sabroso gazpacho (para refrescarnos el “gaznate”), recuerdo los que hacía mi madre y como la ayudaba en aquello que era casi un rito: el majado.
En mi casa la cazuela era pequeña, suficiente para los que éramos y aún la conservo. En la fotografía es la de arriba a la derecha.
Las otras han sido regalos. La de madera más clara, con su maja, me la regaló un señor mayor amigo nuestro de un pueblo cercano a donde vivimos: El Garrobo, y le hizo un dibujo de adorno. Ha fallecido pero siempre me quedará su recuerdo, un hombre de pueblo noble y cariñoso.
Volviendo al rito del majado, yo esperaba pacientemente y cuando no podía más le decía a mi madre:”Mamá, ¿no estás cansada?...Déjame que maje un poquito y ella entendía que me gustaba hacerlo, sobre todo esperando el momento en que el tomate me salpicara la cara. También recuerdo que al menor despiste “robaba”de la cazuela algunos trozos de pepino que me comía con disimulo.
Casi a diario, al utilizar actualmente la batidora, recuerdo aquellos veranos y me invade la nostalgia, porque el majado va íntimamente ligado a la figura de mi madre en la cocina.
Feliz entrada de verano en éste 2009 y, aunque sea con la batidora, que el gazpacho os salga de “rechupete” pues no hay, en Andalucía, otra sopa que se le iguale... al menos en verano.
Un abrazo: Alicia García

sábado 11 de abril de 2009

¡HA MUERTO CORIN TELLADO!


Ha muerto Corin Tellado a la edad de 83 años,con ella se va una parte de nuestra historia,recuerdos de juventud,publico su primera novela allá por los años 1945,siendo la segunda escritor/a mas leída en lengua castellana,descanse en Paz.

sábado 21 de febrero de 2009

Don Eladio


A la primera escuela que yo fui, cuando era pequeñito, fue a la de Mariquita, estaba en la calle Colon frente a la Casa Grande. Allí me empecé a relacionar con otros niños, por primera vez. Y empecé la primaria en la de Don Eladio, de esta última ya pasamos al colegio mixto Rufino Blanco y don Eladio, pasó a ser el director del centro. Maestros tuve mas de uno, recuerdo a D. Valentín Reviriego García, a D. Rubén, tuve más, pero no recuerdo ahora ningún nombre.
Ni que decir tiene que don Eladio a sido uno de los mejores maestros que han tenido los niños de Encinasola y que sabia enseñar mejor que nadie (también sabia pegar con la regla de madera en la palma de la mano), lo que yo quiero es ver si os puedo narrar como era un día de clase en esta escuela. Llegabas por la mañana a los grupos, te ponías a jugar un rato con los amigos, los niños con los niños y las niñas separadas, cuando era la hora de entrar, don Eladio tocaba un silbato, o una campanilla, no lo recuerdo bien, y todos los niños nos empujábamos para ser los primeros en entrar, el ultimo siempre recibía un azote (cariñoso) en el culo con una varita de adelfa, pasábamos por la escuela de las niñas que estaban todas sentadas muy formalitas y su maestra, Doña Amparo, que era la esposa de don Eladio, siempre estaba de pie al lado de la puerta, esperando para cerrarla, esa puerta separaba las clases de niños y niñas. A este hombre le encantaba la música, por lo que no era raro que de vez en cuando, nos quisiera enseñar alguna canción para cantarla todos juntos, como si de un coro se tratara, cosa imposible, pues creo que de los niños que allí estábamos, no había ni uno solo que pudiera cantar cualquier cosa sin desafinar. Recuerdo, que durante todo el tiempo que duro, mi estancia en el colegio, no paso un solo día que no cantáramos el cara al sol, ni un solo viernes que no rezáramos el rosario.
En la clase, Don Eladio, a los niños mas listos, siempre los ponía en primera fila por lo que es fácil deducir, donde estaba yo sentado…en la ultima fila de pupitres, debajo de unas librerías de madera muy sencillas, donde estaban colocados algunos libros. Libros, que por otra parte solo podían mirar los niños que se preparaban para empezar alguna carrera, en algún colegio, bien en Aracena, o en Fuente de Cantos, También se sentaban en las primeras mesas, todo el que se portaba mal, de esta manera siempre los tenía controlados. A mi concretamente, en alguna ocasión, también me sentó en la primera fila, me llamaba con un movimiento del dedo índice, y diciendo….vente, vente…Ventepán, y claro quien se podía negar, si se lo pedían así.
Cuando un niño era muy cansino o estaba nervioso, lo ponía de pie en la ventana y le decía,” avísame cuando pase un gato verde por el tejado de enfrente” el niño se tiraba toda la mañana en la ventana sin molestar. Un día, no se porque motivo me pelee con un compañero de clase, creo que fue por un sacho de esos que empleábamos para cavar en el jardín, me parece que el otro niño era mi buen amigo Manuel Agudo “Tallón”. El era mucho mas alto que yo, y mas fuerte, pero no se como me las ingenie que lo tire al suelo, me senté encima de el y con una piedra le jarree en toa la cabeza, le hice una pitera y empezó a sangrar, D. Eladio me cogió del brazo, y me llevo a la clase de las niñas y con un dedo me levanto la nariz hacia arriba, en un gesto que a el le gustaba mucho hacer con los niños que se portaban mal, me mostró delante de todas las niñas con la nariz levantada, todas las niñas se rieron de mi, tarde mucho tiempo en olvidar aquella, digamos “humillación”
Doña Amparo entraba en nuestra clase, unas cuantas veces al día, y cada vez que entraba repetía la misma operación; se acercaba a su marido, se decían algo bajito, ella siempre hacia como que le quitaba un pelo o pelusa del hombro, y terminaba sacudiendo con su mano la espalda, como para quitarle el polvo. Esta especie de rito, lo repetía unas cuantas veces al día, cada vez que entraba en nuestra clase. Otra de las cosas que hacíamos, a primera hora de la mañana en invierno, era ir a casa de don Eladio a buscar el brasero, los dos niños que iban eran elegidos por sorteo, pensaba un número, y los que lo adivinaban, esos iban a su casa a por el braserito, todos deseábamos que nos tocara para salir a la calle en horas de clase.
Lo mas divertido de todo era hacer la leche para repartirla entre los niños, casi siempre eran los mismos los que la hacían, se llenaba una olla enorme de agua, se le añadía leche en polvo de un saco, y tenias que remover con una especie de espátula de madera, era muy difícil de disolver aquellos grumos, por lo que cuando te la bebías también masticabas aquellos cuajarones, cada tarde lo mismo, salíamos de la clase uno tras otro, pasando por la clase de las niñas, para llegar a la cocina, cogiamos nuestros vasos que estaban metidos en bolsas de tela blanca, que nos hacían nuestras madres, con un numero bordado, y colgados en la pared de la cocina, en unas maderas con ganchos numerados, pasábamos en fila delante de la olla, y con un cazo nos servían lo que decían que era leche, para terminar saliendo por una pequeña puerta lateral, hasta un caminito del jardín. Hubo una temporada, en la que nos daban una porción, de un queso que estaba buenísimo, lo recuerdo perfectamente, creo que era un queso que nos mandaban los americanos, a cambio quien sabe de que.
De esta escuela tengo unos recuerdos inolvidables, el edificio me gustaba mucho, me divertía subir al piso de arriba, por aquellas escaleras que estaban entrando a la derecha, allí en el piso, se guardaban los trabajos de los niños, para entregarlos al final de curso, los mapas para dar geografía, los sachos para cavar el jardín, todo lo que te puedas imaginar se encontraba allí arriba, es una lastima que todo se perdiera, incluido el jardín que tanto trabajo nos dio a todos los niños que fueron pasando por la escuela, y del que don Eladio, se sentía tan orgulloso. Pero asi es la vida, los años pasan para todos y lo pasado, pasado esta, pero siempre es grato recordar estas pequeñas anécdotas, que seguro todos tenemos.
Un abrazo para todos los que en aquellos tiempos, eran niños y niñas, y que pasaron esos años tan maravillosos de sus vidas, en esas dos clases adosadas, muchos de ellos siguieron los estudios y son, si no están jubilados, maestros de escuela, administrativos, médicos, muchos ingresaron en la Guardia Civil, otros en el ejército. Y yo que no quise estudiar, seguí con la tradición de la familia y me hice electricista, oficio que me ha dado muchas satisfacciones, a lo largo de mi vida. Pero hicieran lo que hicieran, en su vida profesional, no me cabe duda, que todos son muy buena gente, en su vida diaria, no se de ninguno de mis compañeros y amigos de escuela, que haya seguido un camino equivocado en su vida. Lo que viene a corroborar, lo que digo al principio de este escrito, que don Eladio fue un maestro extraordinario.

Antonio Vaello

jueves 22 de enero de 2009

¿PORQUÉ MAULLAN LAS GATOS?




Dentro de mi había cierta curiosidad a que se debía a que los gatos maullaran con tanta insistencia en el silencio de la noche, curiosidad que me llevo a preguntar a mi madre el porqué, los gatos se comportaban de aquella manera .
A la pregunta de ¿Mama porque maúllan tanto los gatos?. Mi madre contesto hijo mío porque le duelen las muelas.
Repuesta que me dejo un poco perplejo, preguntándome a mí mismo, y como sabe mi madre que a los gatos les duele las muela si los gatos no hablan.
Con el tiempo llegue a entender porque a los gatos les dolía las muela, eran porque las gatas estaban en celo, algo parecido a que los niños los traía las cigüeñas de Paris.
Pero que inocentes que éramos y que madres mas ocurrentes era una manera muy hábil de salir de una situación embarazosa en aquellos años 50.
Fontenla.

martes 23 de diciembre de 2008

Presentación de diapositivas

Presentación de diapositivas

lunes 22 de diciembre de 2008

DE MORERAS,MORAS,CAPULLOS Y GUSANOS











En las tardes calurosas del verano cuando la mayoría dormían la siesta, aprovechábamos los zagales para escaparnos camino de la carretera que conducía a los pilares de nuestro pueblo, Había un primer pilar y otro que estaba como a una distancia de medio Kilometro,
El tramo de esa carretera estaba lleno de Morales que daban una mora blanca, dé un exquisito paladar o al menos a mi me lo parecía o quizás era que las necesidades que sufríamos después de la posguerra, nos hacían apreciar las cosas de otra manera diferente, nos descalzábamos para poder trepar hasta lo más alto del moral y bien en los bolsillos o en una gorra la íbamos llenando, para después refrescarlas en el pilar al mismo tiempo que la íbamos saboreando, de paso cogíamos las hojas del moral para echárselas a los gusanos, quien no tenía una caja de zapatos con muchos agujeritos en la tapadera para que pudieran respirar, llena de gusanos , que a la paz que se engordaban se convertían en capullos de sedas de colores, que mas tarde rompían para dar paso a una mariposa, que ponían huevos que producían mas gusanos, ¡pero que sabía que es la naturaleza!.
Había otro moral en el corral de tía Salbanda la madre de la Reyes, en la calle Molinitos, recuerdo que era enorme, y producía unas moras negras y hermosas que si te caía una encima de la camisa la mancha era enorme, pero hay queda el dicho, que la mancha de la mora con otra mora se quita.
Donde yo vivo salgo a pasear con mi perrito, por un paseo muy largo que está lleno a una banda y otra de estos morales, que cada día me transportan a mi infancia, sobre todo en la época que está llena de frutos que se van cayendo al suelo por si solas, porque nadie se molesta en recoger su fruto, hoy nuestros hijos tienen cubiertas sus necesidades y otras cosas donde entretenerse, pero yo no puedo evitar de alcanzar una rama y comerme algunas que por unos instantes me trasladan a mi tierna infancia.


Fontenla.

viernes 5 de diciembre de 2008

Mi madre


EL PRÓXIMO DOMINGO DÍA 7, SE CUMPLEN 35 AÑOS DEL FALLECIMIENTO DE MI MADRE, ME GUSTARIA QUE ESTE MODESTO ESCRITO, FUERA COMO UN PEQUEÑO HOMENAJE A SU MEMORIA


MI MADRE

ISABEL VENTEPÁN LOBO: Así se llamaba mi madre. Que pocas veces he hablado de ella. Siempre que escribo algo termino hablando de mi padre, quizás sea porque con el estaba mas tiempo y porque el me consentía mas que ella, pero mi madre era una mujer excepcional, ella fue la que batallo conmigo durante mi niñez con mis males, ella se pasaba las noches en vela cuando mi hermana María se ponía enferma.
Mi madre a primera vista parecía poquita cosa, pero tenia un carácter y un genio “quepa qué”, era bajita pero tenia dos cuartas debajo del suelo, mejor era no verla cabreada, si le hacías alguna trastada y te cogía en ese momento estabas perdido, cuantas veces yo salía corriendo para que no me pillara y cuando regresaba sin acordarme de la gamberrada que le había echo, me estaba esperando con la correa en la mano y yo entraba por una puerta y al verla salía por la puerta falsa como una flecha.
Isabel la del teléfono como mucha gente le decía, era la que estaba siempre en casa atendiendo al público, cobrando los recibos de la luz, cogiendo los avisos. Y como se enfadaba cuando algún abonado debía mas de tres recibos y solo le pagaba uno, le soltaba la retahila (como no pagues los otros recibos al final te tendremos que cortar la luz) nunca se le corto la luz a nadie. Mi madre no sabia multiplicar, pero eso no le suponía ningún problema a la hora de cobrar varios recibos, creo recordar que el mínimo que se pagaba eran 36 pesetas o algo así, y mi madre cuando tenia unos cuantos recibos echaba mano del lápiz que tenia, (un lápiz que lo mojaba con la punta de la lengua y escribía azul) ponía tantas veces 36 como recibos había y hacia la suma y no se le escapaba una.
Mi madre, para “defenderse” de mi (lo de defenderse lo digo en sentido figurado) y puesto que yo era una fiera y un golfillo y no podía conmigo, usaba una correa que un zapatero amigo de la familia le dio a mi padre para hacer algún invento, una correa muy fina creo que se dice “tira pies” y los zapateros la emplean para sujetar los zapatos a la pierna para remendarlos, pues bien esta correa un día que yo le hice una trastada a mi madre la estreno conmigo y ya no la soltaba, se parecía a Indiana Jones, siempre con el látigo al hombro. Recuerdo que cuando nos sentábamos a la mesa, mi madre se ponía la correa colgada en la silla, pero solo lo hacia a modo de intimidación, no la solía emplear y si lo hacia no daba para hacer daño. Cansado de la correa decidí hacerla desaparecer, y un día la escondí en el “doblado”, debajo de una teja, la susodicha anduvo desaparecida durante años, pero mi sorpresa fue cuando ya me había marchado a Mallorca, y en una conversación telefónica con mi madre en la que le anunciaba que les visitaría por septiembre, me dijo que tenían una sorpresa para mí. Yo estaba deseando de que llegara septiembre para saber cual era la sorpresa, cuando llegue al pueblo y entre en mi casa me encontré con la sorpresa a boca jarro, mi madre me estaba esperando con la mítica correa en sus manos, como nos reímos mi madre corría de tras de mi diciendo,”que te creías que no aparecería mas”.
Resulta que ese verano, vinieron a mi casa unos albañiles para arreglar el tejado, y allí apareció la correa de marras. Quiero resaltar, que mi madre nunca nos pegaba por nada, siempre que intentaba pegarme era porque yo le habría echo alguna gorda, de todas maneras siempre lo intentaba pero nunca lo conseguía por el echo de que yo corría mas que ella.
Bueno hasta aquí he llegado, y como he dicho antes, quisiera que este escrito lo consideréis, un pequeño homenaje a mi madre y a las madres de todos vosotros, y si me atrevo a escribirlo es porque lo hago para vosotros, Enrique, Ana Mari, Isabel, Pilar, etc. Si pensara que nos lee mucha más gente creo que no me atrevería a escribir nada, porque por lo que podéis apreciar no se hacerlo, en realidad lo que hago es contaros mis recuerdos, para compartirlos con vosotros. Un abrazo y besos para todos.
Antonio Vaello

martes 25 de noviembre de 2008

DESDE EL ENSANCHE HASTA LA PLAZOLETA


El paso del tiempo todo lo cambia, refiriéndonos a actividades que antiguamente se desarrollaban en Encinasola y hoy han desaparecido, pero no así su recuerdo, hagamos un recorrido desde el Ensanche hasta la Plazoleta para ver la diferencia:En El Ensanche ponían un "rastrillo" muy peculiar un día a la semana, vendían productos del campo, sobre todo de la huerta, de las de la rivera, ecológicas.. También había en este lugar un bar muy antiguo en una casa que estaba ubicada donde hoy esta una tienda de electrodomésticos, era parada del autobús de linea regular que salia a Sevilla, y en la cera de enfrente había tres bares, el kiosco no existía, el primero era pequeño de Simón, creo que por el que empezó, después el de Fermin que existe, y a continuación otro de "Dorao"así se llamaba su dueño, en el mismo lugar que hoy está una carnicería.. siguiendo el itinerario camino de la Plazoleta, teníamos una pescadería de Manolo, un taller de hojalatería de Alonso, un manitas, dos comercios, uno de Ascensión que había de todo y otro pequeño de Delgado de chacinas y panadería, existe y se llama El Cuartete. a continuación reseñamos el Bar de Ascensión, que abría por la mañana muy temprano,existe y se llama El Cañizo, seguimos calle adelante y donde hoy esta un Super había una Posada y enfrente de ésta otro comercio de alimentación, su dueño Toribio, Farmacia de Fleming a continuación y Consultorio médico y ,ATS,,después una Caja de Ahorros que con otro nombre existe, bar de señor Paez, hombre mayor que le ayudaba su hija, el de Casimiro y el de Angel, dos bares de muchos años atrás, el Estanco o expendeduría de tabacos, así rezaba el letrero, de Rafaela, Carnicería de Miguel,Parada en la puerta de éste del coche correo que iba hasta la estación de Fregenal,el comercio mas amplio y de los mas antiguos, señor Andrés. freiduría de jeringos, taller de mecánica de Javier, trabajador incansable, especialista en hacer buenas romanas, venta de tejidos de Hilario, panadería Cuarenta santos, fragua de Diego, artista del dominio del hierro y la forja, comercio de Vicente,,donde esta un Súper, carpintería de Ricardo, formal y trabajador, herrador, señor Moreno,padre de un gran pintor marocho,puerta trasera del cine de invierno, taller mecánico de los hermanos Ricardo y Saturio, otro taller de carpintería mas pequeño, era Demetrio su dueño ,cine de verano, panadería de Nolasco, dejaba la calle con olor a pan recién hecho,comercio de la esquina de la plazoleta y carnicería de Jacinto, parece mentira pero todos estos establecimientos había entre El Ensanche y la Plazoleta.


Saludos José Delgado Huelva

martes 18 de noviembre de 2008

NOSTALGIA DE AQUELLOS TIEMPOS







Lo mejor es la comodidad, la cercania y la rapidez que da este medio.Quien nos hubiera dicho a los que conocimos los coches con manivela, la "media luz" (que tu comentabas), las conferencias con "demora",las gafas de culo de vaso,el agua del "piporro" y el cántaro, el gazpacho majado y templadito, las cocina de carbón donde se hervia la leche comprada diariamente, la inexistencia de agua corriente y servicios, la ropa puesta a solear y lavada en la "panera" con jabón hecho en casa, la leche en polvo en la escuela, de niños y niñas por separado previa hizada de bandera y algún palmetazo inesperado, las bicicletas que todas tenian barra y eran prohibitivas para las niñas porque los pies no nos llegaban al suelo, que si habia suerte y nos dejaban alguna aprovechabamos para que nos hicieran una foto pequeña y en blanco y negro,contando con que Boquerón se encontrara cerca de la carretera de Barrancos un domingo por la tarde. Y así podriamos continuar enumerando todo lo que no teniamos.Lo mejor, que no lo echabamos de menos, muchas cosas ni se habian inventado y otras las inventabamos nosotros, la imaginación superaba las carencias y la ilusión valoraba las cosas pequeñas. Con sueños de infancia y juventud era fácil y bonita la vida, tanto, que ¿quien de nosotros no tiene NOSTALGIA de aquellos tiempos?

Pilar.
Nota: Pilar al ver este comentario he creido que debia de figurar mas que como comentario. Si como testimonio de una época llena de Nostalgia y bellos recuerdos.

sábado 15 de noviembre de 2008

INTERNET Y MI GENERACION


Que grande es esto de Internet. Antes los paisanos, amigos, compañeros de la pandilla, para hablar de nuestras cosas, de nuestros sentimientos, o del muchacho-a, que nos hacia tilín, o para escuchar la ultima canción de Carina en el transistor, nos reuníamos en la peña, en la carretera de Barrancos, o en la casa de alguno. Ahora lo hacemos desde nuestra casa, cómodamente sentado en nuestro escritorio, pero es lo mismo, seguimos expresando nuestros sentimientos, y nuestras opiniones, de la misma manera que lo hacíamos antes. Es reconfortante ver, que esta nueva generación de jóvenes de Encinasola, sigue pensando de la misma manera, que lo hacíamos nosotros, en aquellos años sesentas. Ahora por supuesto disponen de otros medios para comunicarse, no hay mas que darse una vuelta, por los distintos foros que existen de Encinasola, para darse cuenta de la cantidad de gente, que con sus post opina en ellos, la mayoría sin firma, pero la esencia es la misma, el marochismo, que no es otra cosa, (según lo veo yo), que la buena relación entre todos los paisanos, estén en el pueblo o no, y también el saber transmitir a nuestros hijos, el amor por esa tierra que nos vio nacer. Un saludo y abrazos muy afectuosos, para todos mis paisanos y para todo el que nos lea.

Antonio Vaello

sábado 8 de noviembre de 2008

LAS PLANCHAS DE CARBÓN.


En este otoño en el que el frío se nos ha presentado sin aviso, en el que las parras del patio de Encinasola empezaron a quedarse desnudas a destiempo, gritándome que sus hojas tenían ya, esa mezcolanza de colores que tanto me gustan y que a su vez arrastran a mi memoria épocas de infancia y de tardes familiares, es ahora con éste frío, el que me ha hecho recordar las planchas de carbón.
Recuerdo llegar de la calle por la tarde, tras los juegos de entonces, con la nariz colorada y las manos ateridas. Al entrar en casa el olor a carbón me avisaba que mi madre planchaba e instintivamente apoyaba las manos en aquellas sábanas blancas de algodón que me proporcionaban el calor que necesitaba. En cuanto ella soltaba la plancha aprovechaba para abrir la trampilla trasera de ésta para que entrara más aire.
Por mi edad esto no duró muchos años, ya que llegó la eléctrica, pero debido a los cortes continuos de luz, nadie se deshizo de ellas, incluidos nosotros.
En la actualidad tengo tres y como las tengo en mi casa de Gerena, os mando la fotografía: La bonita es española, la gruesa es portuguesa (eran de mi madre) y la del medio (más pequeña) la compré en un mercado de antigüedades. Me falta aquella pequeña, sin carbón, que se calentaba directamente en el fuego; tal vez algún día consiga una, pues me hace ilusión.
Que paciencia entonces para ir elegantes y ahora con tanto vapor…¡¡¡nadie quiere planchar!!!
Un saludo: Alicia García Gómez.

jueves 6 de noviembre de 2008

Remedios Caseros


Huesos y tendones. En Encinasola se curaba el mal de tendones de la misma manera que en Álora, de Málaga; para eso son pueblos hermanos con la Virgen de Flores por Patrona. En los dos se aliviaban torceduras, esguinces y huesos mal avenidos. Todo se hacía por la Gracia de Dios.
-El paludismo, las tercianas, las cuartanas, todo esto venía a ser lo mismo, o se creía así. Se usaban compresas en la frente
empapadas en agua helada y vinagre, y de aguardiente. En Encinasola iba al campo al alba un pariente, cortaba una vara de adelfa, tiraba un puñado de sal y decía: Tercianas son cuartanas son aquí te las dejo quédate con Dios.



Como veis en el escrito anterior es de muchos años atrás, me gusta leer libros y prensa antiguas donde se encuentran estas cosas, en el periódico de Blanco y Negro se leen poesías y escritos de la guerra de Cuba con curiosidades, que en otra ocasión los mandare.

Faustino Jiménez 5-11-2008
Nota:este escrito tiene relación con el anterior escrito por Toni Vaello, los dos hacen referencias a los remedios caseros.

martes 4 de noviembre de 2008

EL AGUARDIENTE DE PEPINO


EL AGUARDIENTE DE PEPINO

Este último fin de semana, trasteando por los rincones de los muebles de la cocina. En el mueble del fregadero, atrás del todo, donde tengo algunas botellas de las que nos dan en las cestas de navidad, (siempre nos dan lo mismo, el moscatel y la botella de hierbas dulces). Repare en una de ellas, estaba detrás de todas y no se veía. Ya no me acordaba de ella, se trata de una botella de gaseosa, como las de la casera, con un pepino dentro y llena de aguardiente. Supongo que en casa de los padres de alguno de vosotros, habría alguna de estas botellas, yo la recuerdo de cuando era niño, y mi madre cuando nos dolía la barriga, nos daba un poquito de esta bebida, y era mano de santo, no se si se quitaba el dolor por lo efectiva, o porque pillabas media “taja”. Por lo que fuera, el caso es que en casa de mis padres había una y a mí, como el pepino me gusta tanto, con una aguja de hacer punto, la metía en la botella y rompía el pepino, para sacar los trocitos. Esta foto que adjunto, es de la botella que tengo en mi casa, este pepino lo metí yo en esta botella, en un huertecito que un cuñado mió tenia en su casa, de esto hace ya mas de treinta años, y como veis el pepino esta ya blanco, de tanto aguardiente que a chupado, a lo largo de los años. Espero que estas pocas letras y esta foto, os traiga algunos recuerdos de vuestra infancia y espero que sean recuerdos, de los mejores, y si alguno quiere una copita de aguardiente de pepino, porque le duela la barriga, ya sabe donde tiene una a su disposición. Saludos para todos, y espero ver a muchos de vosotros, en la cena marocha si dios quiere.

Antonio Vaello

miércoles 29 de octubre de 2008

LOS HIGOS CHUMBOS




En nuestro pueblo podías encontrar con facilidad los famosos higos chumbos, y digo famosos por sus características pues al menor descuido te habías llenado de espinas, otro punto era que si comías muchos corrías el riesgo de sufrir un entaponamiento a la hora de hacer tus necesidades, debido a la gran cantidad de pipas que contenía, era normal que los mayores nos aconsejaran beber mucha agua y en caso de entaponamiento te aconsejaban beber una cucharada grande de aceite de oliva.
Por eso viene a cuento contar una anécdota sin mencionar a la persona que le ocurrió, después de una buena ingesta de higos nuestro buen amigo sufrió un atasco de tal magnitud que hasta el vientre se le hincho y ni bebiendo agua ni con todo el aceite del mundo había manera de que el pobre chaval "CAGARA" teniendo en este caso que intervenir su madre sacándole las pipas por el agujero de culo con el cabo de una cuchara , un poco bruta su madre cuando lo ideal hubiera sido ir al médico o al boticario que le diera un laxante, pero las economías maltrechas de la época te obligaban hacer locuras, antes que ir a la Farmacia.
No obstante el remedio fue eficaz al romper el tapón, con el correspondiente riesgo de sufrir un tiro de mierda.
Fontenla.

jueves 9 de octubre de 2008

LAS MIGAS



Hoy aquí en Palma, hace un día malísimo. Esta mañana a las seis, hacia un día de frío y de lluvia, que lo único que apetecía, era quedarse en la cama bien tapadito.
Y estos días tan grises, me traen a la memoria, a mi Encinasola y a mi familia, y por donde vayas te lo recuerdan. Sin ir mas lejos, hoy al salir de casa a las seis y media como cada día, me paré en el bar de la esquina para tomar café y Manuel, el dueño del bar, después de decirme “buenos días Toni, vaya día de lluvia que amaneció; hoy hace un buen día para unas buenas migas y unas sardinas asadas” ya me he pasado toda la mañana, pensando en las migas que nos comíamos en mi casa.
A mi padre le salían de muerte, siempre las hacía él aunque mi hermana Lola también las hacia muy buenas. Recuerdo a mi padre, siendo yo un niño, que cuando hacía las migas, al darles la vuelta, siempre me decía, “¡Antonio! asómate a la calle y mira a la chimenea, verás que las migas se ven desde la calle cuando yo las tire parriba”. Yo salía corriendo a la calle Sevilla y me ponía en la puerta de Isidro y María López mirando la chimenea a ver como mi padre tiraba las migas tan altas para darles la vuelta. Siempre me engañaba, hasta que un día me quedé y vi que le daba la vuelta con una tapadera. Un día de estos de lluvia que mi padre estaba haciendo las migas, ocurrió que mi madre había fregado los cacharros y tenía la tapadera encima de la mesa. Cuando mi padre la agarró para darle la vuelta a las migas, no se percató que debajo de la tapadera se había pegado la pastilla de jabón de fregar. Tapó la sartén y la giró, la pastilla se quedó en la parte de debajo de las migas y se derritió con el calor. De todo esto, no nos dimos cuenta hasta que las migas estaban en la mesa. Cuando empezamos a comer, muertos de hambre que estábamos, os podéis imaginar lo que pasó, un poco más y todos echamos las papillas. Una pastilla de jabón blanco, de ese que mi madre hacía con el tocino que sobraba de los garbanzos, derretida entre las migas. Con la buena pinta que tenían, el sabor era asqueroso y nadie se explicaba que es lo que había ocurrido. Hasta que mi madre cayó en la cuenta de que el jabón no estaba en su sitio, por lo que se dedujo, que ocurrió todo esto que os conté. Esta anécdota la hemos referido mis hermanos y yo muchas veces, y hoy pues también, ya que mi amigo Manuel, el del bar de la esquina, me recordó que hoy hace un día buenísimo para comerse unas migas y unas cuantas sardinas asadas.


Antonio Vaello

domingo 21 de septiembre de 2008

Mi primera acampada




Yo tenía 12 años y mi ilusión, (como la de cualquier niño de esa edad) era pasar veinte días de acampada en el campamento de Isla Cristina.
En mi casa nunca se ando bien de dinero, por lo que la ilusión de esas vacaciones, año tras años siempre se quedaban en eso, ilusión. Pero ese año mi padre me dio la sorpresa, no se como lo hizo, pero hablo con Francisco Adrián, y al campamento que fui.
Salimos una mañana de agosto, muy temprano, en la DKV con motor de dos tiempos, que también servia de ambulancia, nos llevaron a la estación de la Nava, para coger el tren hacia Huelva. Que pasada, todos los amigos en el tren, nos lo pasamos estupendamente, una vez en la capital nos llevaron a un edificio enorme y antiguo, que era la sede de la Falange, allí nos dieron el uniforme, camisa caqui con hombreras azules, una boina con una insignia, con las letras VALE QUIEN SIRVE, y la figura de un león rampante, un cinturón con una hebilla chulisima era una pasada, (hasta podías abrir latas con ella), los zapatos y medias blancas.
Que ilusión…Ya era un niño de la OJE, no me lo podía creer, ya no había marcha atrás, ya tenia mi uniforme, mi plato de aluminio y mi cubierto, que se componía de una cuchara un cuchillo y un tenedor, todo enganchado con un cierre.
Al medio día, nos llevaron a comer a la Esquinita te espero, en aquellos tiempos era un sitio muy popular, y hacían unos chocos fritos buenísimos, para mi que era la primera vez que comía en un restaurante, fue una experiencia muy bonita. Ya por la tarde salimos en tren hacia Isla Cristina, otra vez todos los amigos cantando hasta que nos mandaban callar. Es curioso recuerdo todo lo que paso en ese viaje y en la estancia en el campamento, pero lo que no recuerdo es a los otros niños que venían conmigo, creo que uno de ellos era mi amigo Francisco Belata, si alguno de ellos recuerda este campamento, me gustaría que compartiera con todos nosotros este recuerdo tan bonito de nuestra niñez.

….Llegamos a la estación de Isla Cristina, nos estaban esperando, no recuerdo quien era aquel señor, (creo que era un cura), nos metió a los que cabíamos en una especie de huevo con ruedas, mas tarde supe que era la famosa Isetta de Iso, una marca italiana. Que invento… movió la maneta y se abrió por la parte delantera y el volante siguió a la puerta y se aparto, seguro que dio más de un viaje desde la estación al campamento, solo recuerdo que íbamos muy apretados.
Que bonito el campamento, con aquella entrada con un portal muy grande, su comedor en medio del pinar con las mesas y los bancos de madera, el suelo de arena, el caminito echo de madera que te llevaba dunas arriba a las letrinas, a las cocinas, a las duchas y a los grifos donde lavábamos los platos de aluminio. Lo primero que hicimos fue montar la tienda, como pudimos pusimos los tres palos y tiramos encima la lona, con cuidado de no romperla más de lo que ya estaba. Clavamos las piquetas de madera, tiramos los vientos, bajamos los faldones y le pusimos arena para que no se levantara, que chula la tienda de campaña, con su ventanita en la parte de atrás, su piso de rejilla de madera y su colchoneta de paja. Nos acomodaron de cinco en cinco, creo que eso era una escuadra.
Esa noche, el jefe que era un señor muy serio, con camisa azul y una boina roja, nos reunió en un fuego de campamento, nos hablo de nuestras obligaciones durante esos veinte días. Levantarse al toque de diana, ser ordenado, obedecer a nuestros superiores, dejar la tienda cada día en perfecto orden de revista, con la colchoneta recogida y la manta encima, etc., etc., etc. Estaba prohibido salir del perímetro del campamento, salir fuera de la tienda después del toque de silencio, y por supuesto no escribir nuestro nombre en la tienda, fue lo primero que hicimos, cuando lo descubrieron nos castigaron a limpiar las letrinas. Cada mañana, nos formaban en la puerta de la tienda y el jefe entraba y miraba que todo estuviera en orden, nos enseñaban a hacer la instrucción y a desfilar. Años después, cuando hice la mili recordé el campamento y puedo asegurar que aquello era como la mili, lo que pasa es que había más juegos que instrucción y por eso era llevadero.
A los pocos días de estar en el Campamento, llegaron las fiestas del Carmen y había fiesta en el pueblo, nos formaron a todos y nos fuimos caminando hasta Isla Cristina, que tarde tan buena pasamos, había coches de choques, podías alquilar bicicletas, en fin había de todo lo mejor para que unos niños de 12 años se lo pasaran bien. Ese tarde conocí a una niña de Huelva que pasaba sus vacaciones con la familia en el pueblo, se llamaba Loli y era guapísima, paseamos juntos, montamos en bici y lo pasamos de miedo. Que pena cuando llego la hora de despedirnos, ella me prometió que me vendría a ver al campamento, yo creí que no lo haría, pero si. Una tarde uno de mis amigos me aviso…Vaello, corre, corre que ha venido Loli a verte, esta esperándote escondida en el pinar. Que alegría, que atrevimiento venir hasta el campamento solo para verme a mi, allí estaba con una amiga suya sentada debajo de un pino, hablamos un buen rato pero se tuvo que marchar pronto. Nos vimos otra vez que fuimos al pueblo todos los niños del campamento, ya no la vi mas hasta unos años mas tarde en Huelva, la fui a esperar a su colegio pero cuando salio, un chico la esperaba y se fueron caminando cogidos de la mano, yo me fui muy disimuladamente y en ese preciso instante termino la historia de lo que seria mi primer amor.
Los veinte días pasaron, y me pase un campamento maravilloso, mis compañeros de tienda me gastaron alguna que otra broma, pero los días de playa y de juegos en los pinares y en las dunas, lo hacían olvidar todo. Espero no haber resultado demasiado pesado, si es así os pido disculpas, besos.
Antonio Vaello

miércoles 17 de septiembre de 2008

COMIENZO DE CURSO

Esta es la entrada de "mi colegio"


El comienzo de curso, no era un drama para mí. Yo lo esperaba con mucha ilusión.

Cuando mi madre me despertaba por la mañana, me levantaba sin protestar, me lavaba y peinaba y me ponía el uniforme recién planchado compuesto: por pichi azúl con la falda plisada, blusa blanca, chaqueta de punto del mismo color que el pichi, calcetines blancos y zapatos “gorila” famosos en aquella época por la pelotita verde que regalaban y que todavía se siguen usando.
Desayunaba volando y con mi cartera llena de libros, cuadernos y plumier
Me dirigía hacia el colégio que estaba a unas dos manzanas de mi casa.
El reencuentro con las compañeras en el patio antes de entrar, era alegre y bullicioso, todas queríamos contar a la vez lo que habíamos hecho durante las vacaciones, ya que la mayoría nos íbamos a algún otro pueblo o ciudad a casa de los tíos o de los abuelos, (en esa época ir de vacaciones no se parecía en nada a la de ahora). Hasta que llegaba la hora de entrar en el colégio; formando una fila y en silencio. La clase estaba recién pintada y limpia y los pupitres de madera barnizados y brillantes. Nos poníamos las batas blancas con nuestros nombres bordados en el bolsillo superior y nos quedábamos de pie hasta que entraba la madre (nombre con el que nos dirigíamos a las monjas) dándonos los buenos días con un “Ave María Purísima” a lo que nosotras contestábamos "Sin Pecado Concebida". Se dirigía hacia su mesa colocada encima de una tarima y nos decía que nos sentáramos en el sitio que previamente habíamos elegido. Lo primero que nos pedían eran los trabajos que nos habían mandado hacer en la época estival, más de una se llevaba un sofocón porque pensando que no se acordarían después de dos meses y medio no se habían molestado en hacerlos y tenían que quedarse haciéndolos en las horas de recreo hasta que los terminaban que eran unos cuantos días. Después apuntábamos el horario que seguiríamos durante el curso, y les echábamos una ojeada a los nuevos libros. A las once de la mañana bajábamos al patio, ese día no jugábamos sino que sentadas en círculo nos explicábamos con todo lujo de detalles nuestras aventuras veraniegas: En qué sitio habíamos estado, las cosas que habíamos hecho, si algún chico nos había gustado y todas esas cosas que a los doce o trece años eran tan importantes para nosotras. Mientras íbamos hablando nos comíamos el bocadillo o la fruta que nos habíamos llevado. El tiempo se pasaba rápido y a las once y media de la mañana entrábamos en orden a la capilla donde rezábamos y cantábamos canciones a La Virgen Niña” la patrona de nuestro colegio, rogándole que nos ayudara en el nuevo curso que comenzábamos.
Cuando se terminaban las oraciones subíamos a clase a recoger las carteras y siempre nos íbamos con el encargo de hacer una redacción contando lo que habíamos hecho durante el verano.
Cuando salíamos del colegio nos parábamos un rato en la placeta de San Quilez para comentar que nos había parecido la monja que nos había tocado y quedábamos para la tarde, (ya que hasta Octubre no empezábamos las clases por las tardes) en la plaza de España para terminar de contarnos todo lo que nos había quedado en el tintero.
Por la tarde, cuando llegábamos a casa después de haber estado con las amigas, era la hora de forrar los libros y de poner en el reverso de la tapa una poesía cortita y que año tras año se repetía. ¡Virgen Santa, Virgen Pura, haz que apruebe esta asignatura!

Carmen

lunes 15 de septiembre de 2008

EL CHALECO Y SUS COMPLEMENTOS

Petaca para la picadura de tabacos.
En esta fotografía se puede apreciar el uso del chaleco por nuestros campesinos.

Tabacos,libritos de la época, y el mechero de martillo.
Relojes de la época.
Mechero de yesca. Navaja Albaceteña.




Permitirme que hoy os hable de una indumentaria muy especial el Chaleco, que usaban todos los campesinos, prenda que pasaba de padres a hijos tradicionalmente, esta prenda al estilo de una chaquetilla torera pero sin mangas e ideal para el movimientos de los brazos, con múltiples bolsillos que le permitía llevar su mechero de yesca , petaca para el tabaco, librito de papel para liar los cigarrillos, navaja, pañuelo, el reloj en unos de sus bolsillos con una cadena que pendían de un ojal anunciando su presencia, tener un reloj en aquellos tiempos requería su sacrificio, normalmente se solía pagar a plazo, la relojería estaba situada en la esquina de enfrente del Emigrante el relojero se llamaba Vallejo.
Los mecheros eran de Yesca mechas de color amarillento que solían ser muy largas, excelente porque con el aire aun prendía mejor y no había peligro que se apagara, era tal su manera de hacer que algunos si no se preocupaba de ahogar la mecha en el tubo lo enrollaba se lo metían al bolsillo y cuando se daban cuenta se le había declarado un incendio en el bolsillo con su correspondiente susto, con el tiempo apareció otro mas moderno que se llamaban de martillo que funcionaban con gasolina, estos se solía comprar en Portugal y las navajas siempre se considero las mejores las albaceteñas.
Hasta aquí otro breve paseo por la historia de nuestro pueblo.
Fontenla.

jueves 4 de septiembre de 2008

La pubertad


Que tiempos aquellos: Recordáis esos años de nuestra niñez, justo en el momento que empezamos a notar eso que hacia que nos pusiéramos como dicen ahora, como una moto, la pubertad. Estábamos alborotados, las hormonas andaban como locas nos explotaba el cuerpo, con once o doce años nos parecía que éramos unos tíos hechos y derechos con un pelo en el pecho. Lo del pelo viene a cuento, porque recuerdo cuando nos juntábamos unos cuantos amigos y decíamos ¿que hacemos, donde vamos? ¿al cortina? decía uno y allí que íbamos. El cortina era un cercado que había en el callejón de las Cruces, cuya puerta daba a la calle Poleo detrás de la pantalla del cine de verano; nosotros como muchos otros niños, nos subíamos por la pared del callejón de las cruces, casi enfrente de los molinos de aceite, pues bien lo del pelo lo digo porque nos poníamos a mirarnos si nos había salido algún pelo en alguna parte de nuestra cambiante anatomía, ¡mirad! yo tengo uno en el pecho decía uno, y el otro ¡a mi me salio uno en el sobaco! Pues a mi mirad donde me han salido unos pocos…….decía el otro.
En el cortina lo hacíamos todo, allí escondíamos el paquete de tabaco y las cerillas y ese era nuestra sitio perfecto para fumar nuestros primeros cigarrillos, allí hablábamos de las niñas, de la que nos gustaba; luego por la tarde cuando las niñas salían a pasear a la calle Sevilla, nosotros andábamos detrás de ellas como perritos, intentábamos arrimarnos, ponernos a su lado pasear con ellas, pero resultaba misión imposible, salían corriendo como almas que se lleva el diablo. Como nos lo pasábamos de bien en la primavera, paseando por la carretera de Portugal, nos parábamos en el huerto el ángel y comprábamos una lechuga, nos la comíamos mientras caminábamos hasta llegar al lanchar; allí nos sentábamos la pandilla y recuerdo que ya íbamos con las niñas y los niños todos juntitos; cuando teníamos sed íbamos hasta un cercado que había al lado, no recuerdo bien me parece que se decía el cercao de tío none, había una fuente con un cucharón y el agua era buenísima.
Todo esto lo cuento a mi manera, y puede parecer que aquellos paseos eran tranquilos pero nada mas lejos de la realidad, en aquellos paseos andábamos todos los niños pasados de vueltas, que miradas a las niñas ellas pasaban de nosotros, o por lo menos era mi impresión, la niña que a mi me gustaba no me hacia ni p…caso, por mucho que yo intentara ser gracioso, hacerme el machote subiéndome a lo mas alto del lanchar, o poner cara de melancólico mientras deshojaba alguna margarita, me quiere, no me quiere, me quiere…..nada esa niña no quiso saber nunca nada de mi, (lo de la margarita tenia truco, salía si o no según con lo que empezaras) lo peor fue que al final tuve que aceptar que la niña que me hacia tilín, no tenia ni el mas mínimo interés por mi y eso cuando se esta en esas edades es muy malo; te quedan secuelas y ya nunca mas te arrimas a una niña por miedo al rechazo, ¡¡¡es broma!!!! Las amigas y amigos que tuve durante mi infancia lo han seguido siendo ya de mayores, han sido muchos y cada uno esta desparramado por alguna parte de la geografía española, pero no me olvido de ninguno, y si alguno de los que lean este escrito se siente identificado con lo que en el relato y consigo de ellos una sonrisa, será una satisfacción muy grande para mi y espero que no se olviden de mi. Lo bueno de este relato es que si conseguí escribirlo, es porque me quedaron muy buenos y muy sanos recuerdos de aquel tiempo y porque no me lo pase nada mal en aquellos años de mi pubertad.
Antonio Vaello.

miércoles 20 de agosto de 2008

NECESITABAMOS UNA CUERDA...




Espero no herir la sensibilidad de nadie con este relato.

Como cada año por Semana Santa se celebra en Palma el día del Ángel. En este día es tradicional subir al Castillo de Bervell. A el acuden muchisima gente con sus neveras, comidas, juegos etc, los pinares de alrededor se llenan de vida. Se pasa un buen día.
En estas circunstancias estábamos un grupo de amigos, como unos veinte, allá por los años setenta. Después de haber visitado el Castillo, la Policía a Caballo, la cueva,
etc, y después de haber comido nos dispusimos a jugar, llevamos toda clase de juegos, cartas, pelotas, etc, pero nosotros queríamos jugar a la cuerda, asaltar la comba. Eso era lo único que nos faltaba; una soga.
Entonces a mi se ocurrió decir que había visto una en lo alto del Castillo en la última torre, allí enrollada. Decidimos entre todos ir a buscarla, la meteríamos en una mochila y después al irnos la devolveriamos a su sitio.
Pues así lo hicimos me fui con un amigo a por ella, cuando subimos a la torre cogimos la cuerda y la metimos en la mochila pero nos dimos cuenta que por un extremo estaba enganchada a algo, no supimos que era por que se colaba a través de una puerta de madera vieja donde ponía no pasar.
Entonces sacamos la navaja y ni cortos ni perezosos cortamos la cuerda y nos la llevamos pensando en devolverla mas tarde.
Era una cuerda fantástica con ella jugamos toda la tarde, hasta que se acercaron a nosotros unas personas y nos preguntaron a ver si la soga era nuestra, nosotros les dijimos que sí que por que lo preguntaban. Entonces ellos nos dijeron que la guardásemos por que estaban investigando unos guardias del Castillo, para saber quien había cortado la cuerda de hizar la bandera de España que hondeaba en lo alto del Castillo.
Por poco nos desmayamos, cogimos la soga y la guardamos en la mochila y salimos pitando de allí muertos de miedo.
Nos fuimos directos a la Feria de Ramo que se celebra por estas fechas, por ella pasaba una riera o torrente, y allí nos deshicimos de la cuerda ya que ninguno de nosotros queríamos llevarla encima.
Menos mal que aquellos eran otros tiempos.
Besos para todos.

A.M.Dominguez.

domingo 10 de agosto de 2008

UN DIA EN LA RIBERA


UN DÍA EN LA RIBERA


Hola a todos, os quiero contar lo que nos ocurrió un año que fuimos al pueblo unos cuantos amigos marochos de aquí de Palma.
Como casi cada año en septiembre, unos cuantos amigos nos marchamos a Encinasola de vacaciones, ese año si no recuerdo mal fuimos Florencio Navas, creo que Manolo Carzo, no recuerdo si también vino Vicente Camisón, como yo lo llamo cariñosamente, lo estábamos pasando de miedo, todos los días de juerga os podéis imaginar con veintitantos años lo que hacíamos, todos los días de bares y de tapas.
Un día decidimos ir a pasar el día a la ribera, allí hicimos un gazpacho, asamos sardinas un día buenísimo, ya por la tarde después de comer y descansar decidimos visitar Barrancos, tomaríamos unas copitas y después para casa, para entrar en Portugal según alguno de los allí reunidos que eran expertos, lo mejor era pasar por el 81, creo que eso es un punto fronterizo no lo se, el caso es que nos liamos a andar por aquellas sierras entre jaras, venga a andar sierra arriba y sierra abajo hasta que por fin llegamos a Barrancos. Allí lo pasamos fenomenal, nos encontramos algunos amigos Barranqueños y tomamos unas copitas con ellos, llego la hora de regresar y todos estuvimos de acuerdo en que por la sierra no nos iríamos otra vez, todos decidimos que lo mejor seria regresar por la frontera, por el punto. Así lo hicimos empezamos a andar carretera adelante, los guardiñas no nos dijeron nada, estuvimos hablando con ellos y desde la parte de Portugal veíamos a los guardias civiles en la parte de España, nosotros muy tranquilos dijimos adiós a los guardiñas y enfilamos hacia el Punto, nada mas poner un pie en España los guardias civiles nos pararon, nos empezaron a hacer preguntas, todos les dijimos quienes éramos, a mi me conocían perfectamente nos preguntaron que por donde habíamos entrado en Portugal, cuando le dijimos que por el 81 nos dijeron que podíamos ser maleantes.
El caso es que un brigada que estaba allí y que tenia muy mala leche, nos siguió haciendo preguntas decía que aquello que habíamos echo era un delito, que nos llevaría detenidos y que nos metería en la cárcel. Después de tenernos allí una hora, Florencio Navas le dijo que si nos tenia que meter en la cárcel que lo hiciera, pero que si no que nos dejara marchar. Nos requiso el carnet de identidad y nos hacia presentarnos todos los días en el cuartel, se quedo con el carnet todo el tiempo que pase en el pueblo, mi padre se lo fue a pedir pues llegaba el día regresar a Mallorca y no me lo daba, y le hizo firmar un documento como que se hacía responsable de mi.
Esto que cuento ahora me hace mucha gracia, pero en aquel momento os aseguro que me asuste, en aquellos años el cruzar la frontera ilegalmente te podía costar muy caro, un saludo para todos.

A.V.V

jueves 7 de agosto de 2008

RECORDANDO






La otra noche, cuando visite con mi mujer la casa de Ana Mari, para ver a Pilar, aparte de pasármelo genial, estuvimos hablando y recordando tiempos pasados.
Entre bocado de ensaimada y copa de cava, hablamos entre otras cosas de la forma de vivir en aquellos años 50 y 60, la forma de trabajar, las costumbres y lo diferente que es todo comparándolo con los tiempos actuales, Pilar me comentaba que recordaba a mi padre con su escalera a cuestas y es que esa es la imagen que mas va con mi padre, siempre de casa en casa con la escalera al hombro mirando el contador.
Hablamos de la luz que antiguamente se instalaba en las casas de las familias mas modestas, aquellas a las que no les llegaba el salario para contratar un contador, les explique que se trataba de un contrato denominado tanto alzado, con el cual tenían derecho a disponer de dos puntos de luz, con dos lámparas de 25 w. las cuales tenían un casquillo diferente a las bombillas clásicas, el casquillo era mas estrecho y por lo tanto no se podían enroscar bombillas de mas vatios, esta instalación constaba de un interruptor y un conmutador que te permitía, bien tener media luz en cada bombilla(en serie) o por el contrario toda la luz en una, mientras que la otra permanecía apagada, por supuesto la luz solo la tenían cuando se encendía el alumbrado publico de la calle, recuerdo que mucha gente le pedía a mi padre, que le dejara el cordón largo con el fin de poder usar la luz a modo de portátil y así llegar con ella a sitios donde normalmente no llegaba.
Creo que abra mucha gente que al leer esto, recuerde que en su casa había ese tipo de instalación y quizás les provoque una sonrisa, también se que alguno abra de los que para tener mas luz cambiaban el portalámparas y lo ponían de rosca normal, y hasta los abra de los que cambiaban los hilos en la calle para tener luz durante todo el día, lo que si se cierto es que Vicente Vaello no era tonto y el sabia perfectamente quien hacia trampa, lo que pasa es que siempre hacia la vista gorda, mi padre quería mucho a la gente de Encinasola pese a no haber nacido en el pueblo, y se que mucha gente de Encinasola lo quería a el.
Recuerdo anécdotas de mi padre, como por ejemplo cuando cada mes teníamos que leer los contadores, había una casa en la calle la Fuente, que cuando entrábamos y después de gritar “ A VER EL CONTADOR” si no contestaba nadie, mi padre entraba hasta la cocina, cogia un huevo y con las tijeras que siempre tenia en el bolsillo, le hacia un agujero en cada lado y se lo bebía, después ponía con el lápiz en la cáscara V.V, sus iniciales y lo dejaba donde estaba y de esta manera cuando la señora de la casa regresaba, sabia que Vaello había estado en su casa, esto es absolutamente cierto, a mi padre le gustaba cucarse los huevos…..de gallina.
Espero no haber resultado muy pesado, pero es que ahora mismo estoy solo y me apetecía mucho deciros algo, un abrazo para todos.

Antonio Vaello

lunes 28 de julio de 2008

LAS COSAS QUE PASAN POR NO SABER "IDIOMAS."..

Dedicado a los Catalanes, Enrique, Carmen y a Vaello.



Llegué a Mallorca con 12 años recién cumplidos y fue un reto acostumbrarme a una nueva vida; a nuevos amigos, comida, carácter, etc,… y a nuevo idioma.
A los trece años comencé a trabaja en la fábrica de bisutería-artículo de regalo, que estaba situada en la calle Héroes de Manacor, al lado de donde antes vivía Antonio Vaello.
Mi jefe era mallorquín de pura cepa, creo que nunca le oí hablar en catellano, también era de comprensión fuerte, rudo, alto y guapo.
Una mañana el me llamó al despacho y me dijo
_ Aína ves a buscarme un café con leche y “fet vía”.
Fet vía en mallorquín significa “ date prisa”, pero yo no lo sabia.
Me voy al bar Tanos y le digo a Pedro,
_ ponme un café con leche y “fetvia”
Pedro me pone el café pero ve que yo sigo allí esperando y me dice
_Ana quieres algo más,?
Yo le contesto
_si, la fetvia
El me dice la fetvia? Ah la “fetvia” te la he puesto dentro del café.
Yo no vi que le pusiera nada dentro , pero lo coji y me fui para el despacho.
Por las escaleras mientras subía yo iba pensando,
“ la “fetvia” debe ser una sacarina y si ahora mi jefe le pone el azúcar lo va a encontrar demasiado dulce, y es capaz de reñirme”.
Llego al despacho,mi jefe estaba con la cabeza agachada escribiendo, le pongo el café con leche encima de la mesa y le digo,
_ Don Antonio no le ponga usted el azúcar que la “ fetvia “ viene dentro del café.
Él levanta la cabeza, se queda mirándome muy serio, y me dice.
_que has dicho? , Yo le contesto
__ que la “fetvia” esta dentro del café.
__ Nena te estás cachondeando de mi?
__No señor, solo le digo eso, que la “fetvia” Pedro se la ha puesto dentro del café.
__ que Pedro me ha puesto que!?
_-- Usted no me ha dicho “ un cafés con leche y “fetvia”?
---Si
---Bueno pues la “fetvia” está dentro.
__! Aína vete a trabajar!.
Cuando llego a mi puesto de trabajo le pregunto a mis compañeras a ver que era la “ fetvia”. Ellas me responden
_- “ que te des prisa”
Yo me quedé helada, y me fui para el despacho a pedir disculpas. Que él aceptó riéndose, pero que me recordó por tiempo.
Después ya me aseguraba yo de lo que significaban las palabras cuando alguien me mandaba a hacer cuaquier cosa, aunque no por eso dejaron de sucederme anécdotas, que otro día os contaré.

Ana Mª Domínguez.

martes 22 de julio de 2008

El espantagatos



EL ESPANTAGATOS

Como cualquier casa de pueblo mi casa era muy modesta y como casi todas también tenia su corral, mas pequeño que otros pero al fin y al cabo era un corral. También tenia mi casa un horno de leña, que por estar destrozado mi padre aprovecho sus paredes para guardar la leña de la candela encima de el, a continuación monto un gallinero cerrado con tela metálica y siempre mi madre tenia sus cinco o seis gallinitas para poder comer huevos sin comprarlos.
En el tejado de este gallinero, que era un tejado de teja vana, siempre había por culpa de las gallinas unas ratas que no os podéis imaginar, yo las cazaba con mi escopetilla de aire comprimido. Todo esto que cuento es porque al haber ratas siempre había gatos, pero muchos gatos, y claro os podéis imaginar cuando se ponían todos a dar el concierto encima del tejado, aquello parecía una selva.
Para poder asustarlos y que no regresaran, mi padre empezó a darle vueltas a la cabeza y después de mucho pensar ideo el mencionado artilugio, al que llamo espanta gatos, que no era otra cosa que unas tablas de una caja de sardinas bien unidas unas a otras y con unas tablitas atravesadas y clavadas, con el propósito de hacer una base de madera lo bastante amplia y sólida, para poder clavar sobre ella unas laminas de aquel fleje metálico de 1’5 cm. que venía en los embalajes de madera, Los clavo separados unos de otros unos tres o cuatro centímetros y en la tabla cabrían ocho o diez de estos flejes, los unió uno si y otro no con un cable y le dio corriente, como antes no existían los diferenciales ni los térmicos, pues no había problemas.
Eso era el espanta gatos, mi padre lo ponía encima del tejado, le ponía una sardina encima y lo enchufaba, y hay estaba la diversión en las tardes de invierno, todos mirando por la ventana a través del cristal, mira, mira, ahora viene uno, se acercaba a la sardina muy lentamente, con su mirada de felino fija en la presa, un paso, otro paso, se quedaba inmóvil, otros dos pasitos, otra vez inmóvil, y sin parpadear ni quitar la vista de la sardina, ponía una pata encima del artilugio y nada, pero cuando ponía la siguiente patita hay esta, fffffffuuuu,mmmmmiiiiiiiaaaaaagggggauuuuffffffffff. Salto triple mortal con tirabuzón, ese cuando tenia que pasar por el tejado, lo hacia pero a mucha distancia de la tabla.
Esto que cuento puede parecer cruel, y se que alguno al leerlo piense que maltratábamos a los gatos, pero no es así, a mi a lo largo de mi vida y debido a mi profesión, me han dado miles de calambrazos y con mas voltaje que aquel con el que “castigábamos” a los lindos gatitos y no me a ocurrido nada….auque si lo pienso bien a lo mejor es de los calambrazos y no de la viruela por lo que estoy tan…………….
Un abrazo para todos, todos, todos.
A.Vaello

domingo 20 de julio de 2008

El rayo o la chispa


EL RAYO O LA CHISPA

Nunca olvide aquello que ocurrió, o mejor dicho aquello que atravesó mi casa, desde la puerta de la calle Oliva, hasta la puerta falsa de la calle Manuel Gomez, en aquella tarde de invierno. Todos podemos recordar como son esas tardes de tormentas en el pueblo, (tormentas fregenaleras que diría mi cuñado Rato, porque vienen desde la parte de Fregenal) tardes en la que solo quieres estar metido en casa, al lado de la candela o sentado en la mesa camilla, con el braserito bien encendido. Los que conocían mi casa y creo que es mucha gente, pues todos pasaban por ella para pagar el recibo de la luz, recordaran que tenia un pasillo, desde lo que podríamos denominar como “recibidor, comedor, despacho y cabina telefónica” hasta la cocina. Esa tarde nos encontrábamos todos sentados en la camilla, acordándonos de Santa Bárbara bendita, todos menos mi hermana Lola que se encontraba de pie planchando y delante del pasillo, yo creo que fue un milagro lo que evito que a mi hermana le ocurriese algo muy malo. Mi hermana se acerco a la camilla para hacer algo y fue en ese preciso instante que ella dejo el pasillo libre cuando ocurrió. Una luz cegadora, seguida de un ruido que no podría explicar, paso por delante de nosotros y se metió en la tierra, dejando un rastro de cables quemados y un olor muy raro. Que susto, nadie se movía, nadie decía nada, mi padre al rato solo acertó a decir, que aquello había sido una chispa, pues vaya con la chispa, mi hermana Lola se salvo por los pelos. Después una vez tranquilizados, fuimos a ver y efectivamente, la chispa o el rayo entro por la línea del teléfono y descargo por una piqueta que tenia mi padre puesta a tierra. En mi casa, hablar por teléfono en los días de tormenta siempre fue muy peligroso, a pesar de tener un tablero de madera con cuatro patas de un material aislante, cuando hablabas con tormenta y caía un rayo por la cuesta el Sillo, se escuchaba a través del auricular un chasquido, y es que la línea del teléfono de mi casa eran dos cables de cobre de 16 m/m, que colgaban de unos postes de castaño, mal clavados en el suelo, y que venían de la casa del electricista de Cumbres hasta mi casa, directamente y claro mas de un rayo les cayo encima. Por otra parte yo creo, que en la única casa que podía caer un rayo era en la mia, pues aquella casa era lo mas parecido a una central termina, tantos cables por todos lados, tantas bombillas encendidas, en mi casa todo era eléctrico, hasta un espanta gatos que mi padre fabrico era eléctrico, ya os contare como me lo pasaba yo viendo a los gatos escapar corriendo por los tejados. Un beso para todos.
A.Vaello

viernes 18 de julio de 2008

LAS DEDICATORIAS EN LAS POSTALES














En nuestra época era todo un acontecimiento disponer de algún dinero para poder comprar una postal de felicitación cuando llegaba la onomástica o cumpleaños de alguna amiga y no menos importante era la dedicatoria. Mando algunas que guardo desde muy pequeña y las conservo, hoy en día, porque valoro el esfuerzo que tuvieron que hacer para comprarlas. De hecho, encontré una de una amiga (que nunca diré su nombre), que sabiendo la ilusión que le haría regalármela, se la entregué en blanco (ella no tenía dinero en aquella ocasión) y me la dedicó en mi cumpleaños (No está entre las que mando de ejemplo). De izquierda a derecha son: 1ª Dedicada (por mí) a mi madre en el día de la madre: Las estrellas de la noche, las sirenas de la mar, y las flores de la tierra dicen tu nombre: Mamá. Te quiere mucho tu pequeña: Alicia. 2ª También a mi madre. 3ª La del sagrado corazón y otras dos más, son muy especiales para mí, me las regaló: Rosario Santos Cristino.(Jeringuera) Era como una hermana mayor, pero la muerte, (posteriormente) nos la arrancó demasiado pronto, (siendo su hijo aún muy pequeño). Y me decía: Mírate en la Virgen como si fuera un espejo serás pura y limpia de alma y cuerpo. Con el sol te mando besos y con la luna cantares y con el corazón de Rosario te mando felicidades. 4ª Hojeando el calendario me presenté con tu día y en sus renglones leí que tú los 7 años cumplías. Yo como buena amiguita te quiero felicitar el día de tu cumpleaños esta tarjeta postal. De Mª del Carmen (Hija de Basilio el zapatero) 5ª Por ser la primer postal que de mis manos recibes guárdala en tu corazón para que nunca me olvides. De María Santos Cristino.(Jeringuera). 6ª Muchas felicidades En el día de tu cumpleaños Te desea tu mejor amiga: De Mª del Carmen Domínguez (Bar Kilo, su hermana). 7ª Quisiera tener millones Para poderte yo dar Pero como no los tengo Te dedico esta postal. De Mª del Carmen y José Manuel (Hijos de Basilio) 8ª Ni en Sevilla, ni en Granada Ni a la salida del sol Encontrarás una amiga Que te quiera más que yo. De Rosario Santos Cristino.(Jeringuera) 9ª Entre rosas y claveles Te quisiera ver metida, Para que sepas apreciar, Lo que te quiere tu amiga. De Rosario Santos Cristino. (Jeringuera) Estoy segura que todas recibisteis alguna vez una postal dedicada. Ojalá que nunca tengamos que conocer las dificultades que suponía, entonces, ahorrar aquel pequeño capital para comprar una postal. Sin embargo tengo que incluir este escrito en Nostálgicos por la ilusión que suponía reunir el dinero y pensar una dedicatoria bonita para nuestra amiga. Con todo mi cariño: Alicia García Gómez

jueves 17 de julio de 2008

UN VIAJE LLENO DE RECUERDOS


En la puerta de la feria


En el restaurante


Toñi, Reme, Ana, Carmen y Carmen Ruiz

Con los "Gais"

Hace unos treinta años más o menos. Carmen Ruiz, Toñi hermana de Reme y yo, trabajábamos en una fábrica de bisutería. Como cada año nuestra empresa exponía sus productos en ferias de muestras, en esta ocasión lo hizo en Paterna ( Valencia ).
Nosotras tres decidimos que queríamos ir a Valencia a ver como había quedado el Stand, y de paso ver todo lo que había por la feria.
A esta idea se unió Reme y Carmen 2, y planeamos rápidamente el viaje, sacamos los pasajes del avión y nos preparamos para irnos a la aventura.
Organizamos nuestro viaje; nos iríamos el viernes por la noche en avión, y regresaríamos el domingo por la noche en barco, para estar a las ocho de la mañana devuelta en el trabajo, y a si lo hicimos.
Al principio pensamos dormir la noche del viernes y sábado en el aeropuerto , o en algún sillón de un hospital o irnos a una comandancia de policía., pero los padres de Toñi y Reme, cuando se enteraron llamaron a un familiar, para que pasáramos las dos noches en su casa.
El vuelo tenía que salir a las diez de la noches, pero llevaba retraso y salió a la una y media. Como os podéis figurar cinco chicas jóvenes con ganas de juerga , la armamos en el aeropuerto, jugamos a las maquinas , contábamos chistes etc., no dejamos dormir a nadie, pobrecitos no sabían la que les esperaba dentro del avión, allí seguimos contando cosas y no parábamos de reír, algunos pasajeros se reían con nosotras otros ponían cara de mala leche.
Reme contaba que su tío era fontanero e íbamos diciendo que ojala nos presentara a alguno para que nos enseñara la ciudad y que fuera guapo.

A las dos de la madrugada llegamos a Valencia y allí nos esperaba el tío de Reme el pobrecito cansado de esperar, y nos llevó a Alacuas su pueblo donde vivía. Y nos fuimos a dormir.

A la mañana siguiente (sábado) cuando nos levantamos nos esperaba un suculento desayuno, la tía de Reme nos había preparado zumo de naranja, café, tostadas, cruasans , ensaimadas , mantequilla, mermelada. Los siete nos pusimos las botas.
Después nos fuimos a conocer la ciudad. ,, caminando por el centro llegamos a la Catedral “El Miguelete”, se había celebrado una boda y el sacristán enrollaba una alfombra roja que iba desde la calle hasta el altar. Nosotras le preguntamos si podíamos pasar a ver la Iglesia pero nos dijo que no, , que ya cerraban . El cura que estaba escuchando le dijo que volviera a extender toda la alfombra y que nos hiciera pasa por ella hasta dentro, y así lo hizo, la volvió a extender y las cinco pasamos por ella, fue todo un detalle, la gente nos miraba y nosotras muertas de risa.
Después de enseñarnos toda la Catedral , el cura y el sacristán nos dijeron que nos invitaban a cenar por la noche y nos llevarían a una discoteca, nosotras aceptamos y quedamos con ellos en un lugar concreto, a las nueve.
Después de salir de allí nos fuimos a comer algo, poca cosa pues no teníamos mucha hambre ya que habíamos desayunado bien, a si que decidimos buscar un sitio que hicieran “variados” ( un platito pequeño con un poco de ensaladilla, croquetas , etc. lo que haya de tapas). Encontramos uno que había mucha gente y pensamos que tenia que ser bueno.
Cuando el camarero nos preguntó que queríamos tomar le dijimos que un “ variado”, él nos dijo_ eso que es?.-, le explicamos que de todas las tapas que tenia nos pusiera un poquito en un platito. “”Madre mía….. Cuando lo vimos venir,,, traía unos platos enorrrrrrrmes, le dijimos “ chiquillo donde vas con eso “ y nos dijo.- vosotras me habéis pedido todo lo que tengo, y os he puesto de todo.- Pensamos que aquello nos costaría un “huevo y parte del otro”, y cual fue nuestra sorpresa que además de quedar satisfechas, solo nos costó trescientas Pts.
................................
Llegó la hora de irnos a Paterna, las tres de la tarde, cogimos el tren y nos tiramos en los asientos a dormir, reventadas de todo lo que habíamos caminado, vino el revisor y todas nos sentamos como señoritas rápidamente, él nos dijo .- -- no, si podéis seguir como ibais…, y nos volvimos a tirar , poniendo el suelo todo lleno de cáscaras de pipas

Cuando llegamos a Paterna , nos fuimos para la feria y estaba todo cerrado. Se acercaba hacia nosotras un cochazo, un Mercedes , con un señor gordito, bien trajeado, y le preguntamos si sabia a que hora habrían , él nos dijo que a las seis, pero nos invitó a subir a su coche y entrar con él por la puerta trasera del recinto, nosotras aceptamos encantadas, y resultó ser el dueño de la feria.
Nos dirigimos a nuestro Stand, por cierto precioso muy bien montado mi jefe tenia gusto para estas cosas en Palma siempre nos daban el primer premio, yo iba muchas veces a montarlas .-…Allí estaba el jefe que ya nos esperaba, estuvimos un rato con él después nos fuimos a ver toda la feria , privilegiadas de poder verla sin público aún, compramos algunas cosas y a las ocho decidimos irnos para Valencia. Mi jefe nos dijo que quería invitarnos a cenar, nosotras le explicamos que ya teníamos planes que aviamos quedado a las nueve, pero él insistió tanto que tuvimos que aceptar su invitación, y quedamos de vernos en el restaurante.
Llegada la hora de la cena allí estábamos todos incluidos la esposa del jefe y otros compañeros. Cuando se acercaron a traernos la carta Don Antonio (el jefe) le dijo que no importaba, que todos queríamos una paella de marisco ¡ la que se lió ¡ al decirnos el camarero que por la noche no hacían paellas y menos de marisco pues allí solo las hacían de carne. . Mi jefe se levanto cabreado y gritando dijo.- ¡ mis chicas quieren una paella de marisco y de aquí no nos movemos hasta que nos la hagan¡¡¡ .
Nosotras pasando mucha vergüenza le dijimos que cenaríamos cualquier cosa, pero él insistía en la paella. Y no se de donde la sacaron, solo sé que el camarero salió del local y regresó con una paella de marisco. Como siempre la liamos en el restaurante.
Se hicieron casi la una de la noche, Pobre cura y sacristán el plantón que les dimos…
Al terminar la cena, unos compañeros de la feria que cenaron en el mismo local que nosotros nos invitaron a una discoteca a bailar y nos fuimos con ellos al Saler.
...............................
En la discoteca nos dedicaron un montón de canciones a las chicas de Mallorca, A mi me pidió para bailar un joven , y al hablar con. él me dijo que trabajaba de fontanero , yo no me pude a aguantar la risa cuando me lo dijo , me recordaba la juerga que aviamos traído en el avión , con los fontaneros , se lo presente a Reme y se lo dije, y las dos nos “partíamos de risa ante el pobre chico asustado y sin saber el porque de nuestro cachondeo, nos preguntó el motivo y se lo explicamos.

Como a las cuatro de la mañana decidimos regresar hasta Valencia, donde nos dejaron los compañeros y ahora teníamos que coger un taxi para Alacuas, con miedo ante una ciudad solitaria, ¡ y no venia ninguno¡. Por fin se acercó uno pero no quería llevarnos a las cinco, y nosotras tampoco queríamos separarnos, rogamos tanto que el taxista termino accediendo a llevarnos.
El taxi nos dejó en el pueblo, y nosotras nos perdimos ,,no sabíamos donde estaba la casa de los tíos, dando vueltas vimos a unos chicos y queríamos preguntarles pero tenían mala pinta a si que echamos a correr calle abajo, Reme gritaba a todas ¡ Sacar los paraguas, sacar los paraguas¡ ( por si teníamos que defendernos) las otras tres pobres que venían detrás de nosotras no sabían porque corríamos con los paraguas en la manos y las cinco echamos a correr. .Hartas ya de dar vueltas y con mucho miedo , buscamos una cabina telefónica y decidimos llamar a los tíos.
...................................
Al día siguiente Domingo, después de desayunar , nos fuimos al centro de la ciudad a la plaza el Caudillo, cuando llegamos algo raro pasaba, había muchos policías y mucha gente y unos soldados hacían guardia vigilando la estatua del Franco, por que habían querido robar por la noche.
Le preguntamos a unos “geis” que encontramos( están en la foto) donde podíamos tomar unas cañas y nos dijeron que el bar. “ los bestias “ estaba muy bien, y para allá que nos fuimos.
Al entrar en el bar a Carmen le pusieron la zancadilla y pegó un tropezón que fue a parar desde la puerta hasta adentro al final del local, las demás estábamos muertas de risa. La gorra de Carmen iba de mesa en mesa.
Nos sirvieron las albóndigas que pedimos , con las manos, y nos las ponían en escupideras , solo faltaba que jugaran con ellas a baloncesto a ver si acertaban dentro de ellas, y para limpiarnos nos daban papel higiénico, ósea una guarrada… pero lo pasamos genial en el bar.
Al medio día cogimos el autobús y nos fuimos al puerto a comer una paella, en el autobús ya la estábamos liando de nuevo a pesar del cabreo de la gente que nos miraba .
Había un matrimonio que nos estaba insultando por que a la frenada íbamos a parar encima de ellos, nosotras empezamos a hablar en Mallorquín i esa fue nuestra salvación por que el matrimonio al oírnos y saber que éramos de Mallorca se pusieron muy contentos por que habían pasado en la Isla su viaje de novios, así que nos hicimos amigos ., como ellos pensaban ir por la tarde a la feria, le dimos un montón de invitaciones , resulta que el matrimonio iban al mismo restaurante que nosotras y nos invitaron a la paella , así que no nos gastamos ni un duro.
Estuvimos por la zona portuaria hasta que salió el barco para Mallorca, las dos Carmenes se vinieron en avión . Toñi. Reme y yo en el ferry.
Embarcamos a las doce de la noche, Toñi se fue a dormir agotada, Reme y yo nos quedamos en la discoteca del barco hasta que cerró, con unos amigos de Mallorca que conocimos y nos habían invitado a Champaña.
Después nos fuimos a dormir un rato pero como no teníamos sueño nos levantamos y nos fuimos a la cafetería . Allí había unos 200 soldados que venían a Palma a hacer la mili, traían unas caras de miedo impresionantes, nosotras nos pusimos a contarles cosas de la isla, todo lo que iban a conocer , y como era el Cir.-14, adonde se dirigían. En fin los animamos un poco. .. Uno de ellos nos dijo que se llamaba Armando Guerra Segura, Y empezamos otra vez con el cachondeo y las risas, Reme le decía que lo imaginaba el día que estuvieran todos firmes y pasaran lista , Y dijeran ¡Armando Guerra Segura ¡, y los otros soldados rompan filas muertos de risa.
Al principio nos pareció que nos lo decía de bromas, pero lo confirmamos cuando nos dio unas cartas que había escrito en el barco a su familia , para que les echáramos en el buzón.

A la siete de la mañana llegamos a Palma, nos despedimos con mucha pena de los soldaditos asustados al ver todos los camiones del ejercito que habían venido a buscarlos, les prometimos que iríamos a verlos jurar bandera, pero no fuimos.
Nosotras cogimos un taxi y nos fuimos a desayunar, y después al trabajo.
Y así termina nuestro primer y nostálgico viaje juntas cinco amigas a Valencia.
Un abrazo para todas.

Debo decir que de 3.000 pts que me llevé para gastar, volví con 2.500, por todo donde íbamos nos invitaban.

Relatado por Ana María Domínguez Y Reme Coca.

sábado 12 de julio de 2008

MI PRMER VIAJE





Cuando yo era un niño, (Tendría cuatro añitos mas o menos) me puse muy malito, se me junto el sarampión, la viruela y alguna que otra enfermedad, recuerdo que estuve mucho tiempo en cama. Mi madre me ponía unos calcetines en las manos para que no me rascara, porque decía que se me quedaría la marca de la viruela y es verdad, en la frente tengo un circulito que me quedo por rascarme. Mis amigos cada tarde se ponían en mi puerta de la calle Oliva 32, y yo los veía desde la cama pues no se podían poner a mi lado porque al parecer era contagioso.
El caso es, que mi madre la pobre viendo que lo mío no tenia cura, por la vía terrenal, hizo la promesa al Cristo del Gran Poder, que si me curaba me pondría un habito (se lo podría haber puesto ella). Fue un año muy malo para mí, yo con aquella camisa lila y aquellas moñas colgando de mi cuello, junto a la medallita prendida de mi camisa, todos mis amigos se reían de mi. Me cure, pero me quedaron secuelas, me quede medio agilipollado, me quedaron unos movimientos compulsivos de cabeza algo bestial, yo me pasaba todo el día moviendo la cabeza como un poseso, de atrás para adelante, de izquierda a derecha, la boca parecía que iba por su cuenta se habría y se cerraba al compás de la cabeza.
Mis padres viendo que el medico del pueblo, no encontraba remedio para ese ritmo diabólico de mi cabeza, decidieron llevarme a la capital, ese fue mi primer viaje largo.
Llegado el día del viaje mi padre fue a casa del relojero, a comprar los billetes para el correo, que salía temprano de Encinasola, conducido por el buenazo de Jaramillo, la compra de los billetes siempre me pareció algo lindo, mi padre decía…Joaquín... dos billetes y el Relojero decía, a Fregenal o a la estación…a la estación, decía mi padre, mi mujer va a Huelva con el crío a ver si se le cura este meneo de cabeza. Coño, coño, coño, decía Joaquín, vamos a echar un cigarro. Esta retahíla siempre era la misma, con el paso de los años viaje mas de una vez y cada vez era la misma pregunta, a Fregenal o a la estación y siempre terminaba con su coño, coño, coño.
Del viaje podría contar muchas cosas, una vez en Fregenal tenias toda la mañana hasta que pasara el tren, recuerdo que parábamos en un bar, creo que se decía de la viuda, allí nos sentábamos en un velador y a comer la tortilla o los huevos duros, hasta que subíamos al correo para ir a la estación. Era la primera vez que veía un tren, la maquina negra echando humo, los vagones de tercera con los asientos de madera, los túneles, no se me olvidara nunca, y mi madre tampoco lo olvido nunca, llegamos a Huelva sobre las seis de la tarde y a mi madre le dolía todo el cuerpo de sujetarme la cabeza.
Me cure del meneo, pero creo que desde entonces un poco agilipollado si que estoy, un abrazo para todos mis amigos y amigas, paisanos y paisanas como diria la ministra.


Antonio Vaello.

viernes 11 de julio de 2008

ESOS AMORES PLATONICOS; SERAFIN

Hace unos días te hablé en este blog de esos amores platónicos que casi todos tenemos alguna vez en nuestra vida. Yo dije que había tenido dos de jovencita, uno fue como ya escribí Chapín, del otro te hablo ahora;

Por los años sesenta existía un grupo de música en Mallorca muy famoso , con unas canciones románticas preciosas, ( y volveré, bona nit, como rosas, Honey, Margarita , etc, etc,) yo tengo unas 200 canciones cantadas por ellos , todas maravillosas.
El grupo lo formaban cinco componentes, pero yo quiero hablarte de Serafín el cantante , el que nos traía locas a todas, no solo ami, también a Caty, Margarita, Cecilia, Carmen…
Era tan guapo y tenia esa voz tan aterciopelada… No nos perdíamos ningunas de la verbenas donde ellos actuaban y por supuesto en la discoteca que tocaban allí estábamos nosotras.
Cuando yo bailaba con algún chico la canción romántica que él cantaba , siempre me ponía al lado del escenario, él me miraba y me sonreía y yo me ponía como un tomate de roja, pero me encantaba ese gesto.
Serafín vivia en la finca de una compañera de trabajo, y era la excusa perfecta el ir a buscarla para ir a trabajar y tener la oportunidad de encontrármelo en la escalera, como sucedia a veces, aunque se me salia el corazón cuando lo veía y hablábamos.
Como es lógico el tenia novia y mas tarde se casó, Tendría unos diez años mas que yo.
Hace casi un año que murió José Luis Javaloya, el fundador del grupo, en su funeral abarrotado estaba su compañero y amigo Serafín, con el pelo blanco y las arrugas normales de los sesenta y tantos , la vejez nos alcanza a todos . Ya no somos esos jovencitos de 15 años y veintitantos años que tan fenomenalmente lo pasábamos.
Aunque una cosa nunca cambiará en él y es su voz de terciopelo que aun sigue deleitando al público.
Dejo un vídeo para que lo conozcáis aunque la canción la golondrina es la que menos me gusta de ellos, pero no he encontrado otro mejor.
“ Honey” es la canción que siempre que la escucho me hace derramar alguna lágrima por su letra. Aunque hace años que no los he visto actuar, cada día escucho la preciosa voz de Serafín, y comparece la nostalgia.

A. M. Dominguez


domingo 6 de julio de 2008

TARDE DE TOROS





Montar una corrida de toros, implica tener una plaza de toros, como en las grandes ciudades, o bien cuando llega la feria montar una a base de troncos como la que montaban en Barrancos, de la cual tengo un recuerdo imborrable unas de las veces que fui a Barrancos en su feria acudí a ver la corrida de toros y debajo del rellano que montaban para presenciadlos sentados como si fuera en la barrea, un niño tubo la feliz idea de “Mearse” y yo la de aguantar el chaparrón ya que no podía moverme apretujado por todas partes, dicha la anécdota, pasamos al relato que nos ocupa.
Para nosotros montar una corrida de toro era muy fácil, en primer lugar encontrar un trozo de corcho hacerles unos agujeros para ponerles unas cuerdas y una especie de asa por donde meter el estoque, las cuerdas servían para atarte el corcho a tu espaldas, encontrar al que quisiera hacer de toro para colocarle el corcho, y con una gran concurrencia de amigos comenzaba la corrida la capa podía ser una chaqueta o una camisa o un jerséis, a ser posible rojo, se picaba el toro que para ello uno de tus amigos hacia de caballo y otro de picador con una vara y una puntilla en la punta, se pinchaba en el corcho que llevaba el toro en sus espaldas.
Después el correspondiente tercio de banderillas que previamente adornadas con papelillos y su correspondiente puntilla, para clavarla en el corcho, cosa que hacia que los que presenciaban la corrida aplaudieran con gran entusiasmo, hacías tu faena, y después ha ejecutar la suerte de matar, con su correspondiente salida a hombros, hacer de torero era la ilusión de todos hacer de toro a nadie le gustaba, por eso había que utilizar, lo del Pito pito gorgorito donde vas tu tan bonito, etc.etc.
Otra manera más de matar el tiempo, y además muy económica cosa muy importante en aquellos tiempos, lo que nadie nos puede negar era nuestra imaginación.
Fontenla.

domingo 29 de junio de 2008

DORMIR A " PLAO"





En la decada de los años cincuenta, cualquier cosa diferente era un estimulo, al que nosotros le dábamos mucho valor, por eso cuando llegaba la época de la trilla, lo principal era encontrar un vecino que te invitara, y si no te invitabas tu, eso si con el correspondiente permiso de tus padres.
Preparabas tus mantas y a dormir a la fresca bajo las estrellas, antes de hacer tu cama sobre la paja te ponías a contar chistes o historias para no dormir, de víboras, alacranes y culebras, también podía pasar que antes de dormir asaltar un campo de sandia o un buen melonar que te mataba un poco el hambre de aquella época, con ese sabor inconfundible que tiene la fruta en nuestra tierra, que nada tiene que ver con la fruta de hoy harta de rodar por los frigoríficos, la gran mayoría de viveros e invernaderos, después te acostaba y los ojos como platos al escuchar extraños ruidos en la noche producidos por mochuelos y lechuzas algún aullido que otro de algún perro, que los mayores en su animo de meterte el miedo en el cuerpo te decían que eran lobos.
Por la maña al despertar tenias paja en todas las partes de tu cuerpo.
Te dejaban coger los animales y trillar un poco y cantar mientras lo hacías y repetir en voz alta, "aire, aire mi marido en la era y yo con un Fraile".
Regresabas a tu casa todo lleno de orgullo de haber dormido una noche a "Plao".
Fontenla.

viernes 27 de junio de 2008

EN PECADO MORTAL



Cuando tenía once o doce años, los sábados por la tarde nos íbamos con las amigas en bicicleta a pasear por los caminos de los alrededores de Binéfar.

Una tarde de primavera salimos como de costumbre, nos pusimos a hacer carreras y tuve la mala suerte de caerme, me hice una buena herida en el codo que enseguida empezó a sangrar. En el lugar donde estábamos no había ninguna casa cerca para poder lavarme, así que nos pusimos a mirar y nos dimos cuenta que detrás de un muro de piedra y cerrada con una puerta de madera había una balsa con agua, la puerta estaba cerrada pero sin llave ni candado, entramos y con un pañuelo me limpié la herida . Cuando salimos a coger las bicicletas una mujer que pasaba por el camino nos preguntó de mala manera.

-¿Qué hacíais ahí?

Nosotras le explicamos lo que había pasado. Muy enfadada nos dijo;

-Esa balsa es de los protestantes y nada más por haber entrado ahí estáis en pecado mortal, porque ese agua es para bautizar a los protestantes.

Y dirigiéndose a mí me dijo;

- Y tú que te has lavado con ella estás condenada al infierno.

Asustadísimas salimos de allí a toda velocidad. Cuando llegábamos al pueblo paramos y nos pusimos a comentar lo que la mujer nos había dicho. Aquello fué un drama comenzamos a llorar desconsoladas y después de un rato decidimos que lo mejor era ir a la iglésia para confesarnos rápidamente.

En la iglésia no encontramos a nadie, así que fuimos a la casa parroquial que estaba enfrente y llamamos a la puerta. Nos abrió la hermana del cura. Entre sollozos y muy nerviosas le dijimos que teníamos que confesarnos inmediatamente, armamos tanto alboroto que salió mosen Marcelino y preguntó que pasaba. Le dijimos que nos tenía que confesar urgentemente porque estábamos en pecado mortal, él nos hizo pasar a su despacho y nos preguntó;

-¿Qué habéis hecho?

Le explicamos lo que había pasado y lo que la mujer nos había dicho. Con una sonrisa nos dijo que aquello ni de lejos era pecado, que el agua era parte de la naturaleza y que la misma la había creado Dios, estuvo hablando bastante rato con nosotras y diciéndonos muchas cosas que por fín nos dejaron tranquilas y sin remordimientos.

Llamó a su hermana y le dijo que me curara el brazo y después nos trajera galletas y chocolate que comimos con voracidad. Supongo que la seguridad de no arder en el infierno nos había abierto el apetito. Cuando nos íbamos me dijo;

-Tú vete a casa enseguida y enséñale a tu madre el brazo, no se vaya a infectar la herida.

Así lo hice y también le conté la odisea que habíamos vivido, mamá me dió un beso y me dijo que teníamos que ir a casa del practicante porque al haberme caído en un camino donde pasaban animales quizás tendría que ponerme la antitetánica.

Fuimos a casa de Don Rosendo y volvió a desinfectarme la herida y me puso la inyección que me dolió mucho, pero no tanto como lo que me había dolido el pensar que estaba condenada para toda la eternidad.

De aquella tarde conservo un recuerdo que me hace sonreir cada vez que pienso en lo inocentes que éramos. Además todavía se nota una pequeña cicatríz en el brazo.


Carmen

jueves 26 de junio de 2008

EL PLATANO CANARIO








Esto pasó en el verano del 58-59, nosotras las jeringueras eramos digamos dos tandas, las jeringueras grandes que eran mis primas Isabel, María, y Rosario Q.P.D. y nosotras mi hermana y yo las jeringueras chicas, nosotras las chicas andábamos por el pueblo, mi hermana en la escuela y yo ayudando a la venta de la plaza, yo la primera en ayudar que era la mayor, mis primas se fueron a madrid a trabajar, y venían los veranos de vacaciones, aquello para nosotras las chicas era un festín desde unos días antes estábamos celebrando que teníamos que ir al correo a esperar a las primas que venían de Madrid, siempre con la cosa de que algo nos traían, yo recuerdo que una vez me trajo mi prima Mari un cine, ¡madre mía que cosa!, revolucioné a toda la calle, y era una especie de tubo cuadrado de chapa donde se encajaban como unas diapositivas y te lo ponías en el ojo y mirabas a través de un cristal aquello tenía aumento, y no veas qué peliculas qué cosa tan bonita en blanco y negro , como de costumbre cuando llegaba a casa sacaba de un bolso lo que traía de la merienda que le había sobrado del camino, y mira por donde saco plátanos, a mí se me fueron los ojos , y le pregunté: ¿Qué es esto prima?, y me dijo plátanos y ¿como sabe eso?, cogió y me dijo: toma uno para tí, lo cogí y no sabía ni pelarlo, recuerdo cómo le bajó la piel hasta el medio y me lo dio, " madre mia" que cosa tan rica el bocado fue diminuto, me salí a la calle a enseñárselo a las amigas que estaban en la puerta, la novedad de que habia llegado alguien en el correo, y yo con mi plátano en la mano, me miraban me decian ¿eso esta rico?, y yo recreándome con el plátano, los bocados cada vez mas chicos sino se acababa y no podía seguir presumiendo de que mi prima me había dado un plátano, nunca he vuelto a comerme un plátano con aquel sabor, las pobres de las amigas rabiando viéndome como gozaba comiéndomelo y yo disfrutando, cuando lo terminé estaba negro, ya de pasao, que tiempos Dios mío, y ahora se pudren en los fruteros,

EL CINE DE PERRAGORDA


Este cine fue muy bien acogido por todoslos amigos,yo daba sesiones de cine algunos dias, cobraba una perra gorda a los mayores y una perra chica a los mas chicos le ponia dos o tres peliculasy a casita otra vez. Luego sirvio para las cruces de Mayo en la reuniones lo explotaba, con lo que sacara comprar caramelos para los mismos asistentes. Se conserva una vez reacondicionado mejor que antes, las peliculas son retocadas en Granada. Esto es Nostalgia pura.

Faustino

miércoles 25 de junio de 2008

MI PRIMER GRAFFITIS



Era una tarde cualquiera, bajo un calor impresionate Encinasola duerme la siesta, no se ve ni una rata por la calle. Es el momento perfecto para mi amiga y yo ir a hacer alguna travesura por la calle, esta vez nos toca ir a cojer flores en el jardín de los grupos , a esta hora a Don Eladio seguro que no se le ocurrirá pasar por allí por lo que estaremos tranquilas.
Yo cojo un buen ramo de rosas para adornar mi casa, cuando al alzar los ojos veo que han blanqueado la casa de los maestros que había en medio del jardín, y que estaba deshabitada´
Aquellas paredes tan blancas me decían " acercate y pinta algo", pero que podía hacer cuando no llevaba nada para escribir ?,. De pronto miro mis manos y descubro que llevo en ellas la mejor pintura con los mejores colores... ¨`los capullos de las rosas`.
Cojo un capullo cerrado y empiezo a hacer el graffiti yo por una pared mi amiga Isabel por la otra.
pinto casas, soles, arboles etc, quedaban preciosos en tonos lilas y rojos , además pongo "verde" a una maestra que no me gustaba" Doña Engracia. Y al final de firma, puse " esto lo han escrito niños". Después de dejar las paredes preciosas nos fuimos a casa tan tranquilas, pobre de nosotras sin saber la repercusión que aquello iba a traer.
A la mañana siguiente cuando vamos a escuela, Don Eladio esta todo sofocado de clase en clase preguntando a todos a ver quien había hecho aquello , por supuesto que mi amiga y yo habíamos hecho un pacto de no decir nada, y así sucedió.
Quien iba a dudar de nosotras dos angelitos buenos...
La sospecha recayó en la clase de los chicos, que se llevaron la peor parte y castigos.
nosostra mantuvimos nuestro pacto hasta el día de hoy. Aunque hemos reído mucho recordando nuestro primer graffiti.

Ana Maria Dominguez.

martes 24 de junio de 2008

ROMERIA FURTIVA


Recuerdo ese dia con cariño y con mucha nostalgia:

Debería ser por el año 1958 o 1959, yo tendría siete u ocho años, era el dia de la romería de Flores. Desde muy pequeñito al vivir en la calle Flores esquina con la calle la Fuente, siempre junto con mis padres y mis hermanos veíamos pasar a la Virgen por delante de nuestra casa, y la acompañábamos hasta la joya la fuente para despedirla. Mis deseos cada año eran los mismos, poder seguir mas allá y llegar hasta lo que para mi era algo fantástico, su ermita, ese año no se como, conseguí despistar a mis padres y ni corto ni perezoso enfile por la camina detrás de la Virgen. No tarde mucho en cansarme y recuerdo que alguien me monto en su burro y me llevo hasta la ermita.
Aquello para mi era una aventura maravillosa, recuerdo que todos los hermanos me llamaban y me daban de comer, comí hasta jamón algo impensable en aquellos años.
Pero mi alegría duro poco, al descubrir a lo lejos una nubecilla de polvo que se acercaba poco a poco. Era mi hermano Juan, que se acercaba raudo y veloz con su bicicleta sin barra a rescatarme, mis padres al notar mi ausencia tardaron poco en imaginar que yo estaría pasándomelo en grande en Flores, Mi hermano me cogio y una vez que me echo la bronca me subió en la bicicleta y de vuelta al pueblo.
Como podréis imaginar esa noche me fui al doblao a la cama sin cenar, pero os puedo asegurar que valió la pena y que esa fue la mejor romería de mi vida. La siguiente romería que fui, ya fue con mis padres y mis hermanas, nos llevo creo recordar Pepe Rufo en su Seat 1400, un abrazo para todos.
Antonio Vaello Ventepan

TOMAR LA FRESCA

Esta silla era de mi madre, este escrito es un homenaje a ella, mañana día 25 de Junio, se cumple, trece años de su muerte, el 22 de Mayo de ese mismo año se cumplio el centenario de su nacimiento.


En las noches calurosas del verano una costumbre generalizada era la de sacar una silla a la calle y tomar el fresco, las vecinas poco a poco iban formando sus grupos donde se comentaba la jornada de cada día, hablar de las faenas agotadoras como lavar llevando esas enormes paneras a la cabeza y recorrer grandes distancia para poder hacer la colada, yo recuerdo de acompañar a mi madre para lavar a la Fuentiña, al Cabal o la Pizarra, donde una de mis aficiones era perseguir a las libélulas, o hacer flautas con las adelfas.
Recuerdo una vez que estando lavando en el Cabal sentimos un ruido ensordecedor alguien grito, todo el mundo fuera del cauce, salimos corriendo arramblando con lo que encontrábamos a nuestro paso, y nada mas saltar la pared el cauce quedo totalmente inundado, corriendo a trabes de la tormenta acompañada de un gran estruendo de truenos y relámpago a ponernos a cubierto en una casa que había alrededor de tío Cruz, estas historias y otras era lo que se solía contar en esas noches de verano incluido algún chisme que otro, estas circunstancia las aprovechábamos nosotros para reunirnos en las esquina y jugar al escondite, al chicuento al Rey cojo y tantos y tantos jugos sencillos de aquella época.
Juegos recopilados en libro de Valonero, Encinasola 1950/60 “NUESTROS JUEGOS”
Fontenla.

lunes 23 de junio de 2008

LA NOCHE DE SAN JUAN


En mi pueblo la víspera de San Juan se celebraba con hogueras. Cada barrio quemaba la suya.
Unos dias antes la gente iba llevando; muebles viejos, cajas, diarios y todo lo que se pudiese quemar para hacer una gran hoguera. Los niños también contribuíamos pidiendo cosas a los vecinos y estos aprovechaban para sacarse de encima los trastos inservibles. En lo alto de la hoguera se ponia un muñeco hecho de paja y vestido con ropa vieja.
La noche de San Juan era para todos una noche mágica. Nos reuníamos en la plaza de San Quilez alrededor de la "foguera" que es como se llama en mi pueblo y veíamos como se iba quemando todo desde abajo, hasta que caia ardiendo en llamas el muñeco con los consiguientes aplausos y gritos de pequeños y mayores.
Cuando se hacian las brasas se asaban sardinas que con pan se repartían a todos los vecinos.
Esa noche los niños podíamos estar hasta tarde, ya que al día siguiente no teníamos que madrugar para ir al colegio, porque con San Juan comenzaban las tan ansiadas vacaciones de verano.
Caren.

domingo 22 de junio de 2008

EL JAMON EN LOS 50




Para situarnos en el tiempo, una vez más hemos de volver a los primeros años de la década de los 50.
En el entorno familiar donde me crié, las comidas de cada día creo no eran ni mejor ni peor que las de cualquier familia pobre de aquellos tiempos. Al comparar, puede que fuesen incluso más escasas, debido a la situación precaria que tuvimos que vivir. Recuerdo los tan repetidos cocidos de garbanzos con un trozo de tocino añejo y, cuando se podía, de forma excepcional, algún que otro guisado de patatas con morcilla lustre, cazón o raya que vendía Marcos, el pescadero, hombre grueso y de aspecto bonachón.
Para hablar del gallo con arroz había que esperar la llegada de la Navidad. El jamón, yo escuchaba de muy pequeño que existía, pero como algo inalcanzable, mítico mas bien. Se comentaba que algunos los habían visto colgados en los techos de las casas de los pudientes…Pero nada más.
Pues tendría ocho o diez años y resulta que, en una ocasión me llevó mi madre a Rosal de la Frontera (no se el motivo), posiblemente con ocasión de visitar a mis tíos que, aunque marochos, vivían en un una finca cercana a ese pueblo (algo así como nuestra Contienda).
El regreso, después de pasar varios días con ellos, lo hicimos en un viejo autocar que nos trasladó desde El Rosal hasta El Repilado, donde deberíamos coger el tren que, procedente de Huelva nos llevaría hasta la estación de La Nava, para seguir en bestias hasta Encinasola, después de que nos recogiese mi abuelo.
Recuerdo que estuvimos varias horas esperando el tren. Como el tiempo se hacia interminable y se acercaba la hora de la comida, sentados en un viejo banco de madera del anden, abrió mi madre un “mochilo” sacando un trozo de pan y una tortilla. Al desenvolver igualmente un papel de estraza, vimos con sorpresa que contenía algo que no era normal. Mi madre, aunque también sorprendida, aclaró que se trataba de un pequeño trozo de jamón que la tía Catalina nos había preparado para el viaje, pues ellos, al vivir en el campo habían podido engordar un cerdo para su “matanza”.
Fue tan grande la ilusión que me hizo ver y probar el jamón por primera vez, (estaba buenísimo), que es uno de los pequeños recuerdos de mi vida que, aunque insignificante, he guardado siempre.
Pero como aquello fue una excepción irrepetible, tuvieron que pasar muchos, muchos años más hasta que volví a comerlo de nuevo. Creo que incluso se me había olvidado ya su sabor.

J. M. Santos
(Para nostálgicos)

sábado 21 de junio de 2008

LA MUÑECA DE TRAPO

Años 60, seis de la tarde de un domingo cualquiera. Mis amigas y yo ya estábamos lista y muy guapas para irnos "parriba" a la plaza. Lo primero que hacíamos al llegar era ir a hacer un recorrido por las casas de mis tíos que vivían por la zona, bueno... lo primero era comprarnos un polo en casa de Ascensión, de esos de fresa que te lo daba pinchado en un palillo y sabían a gloria.

Después pasaba por casa de mi tía Dolores a darle un beso, y siempre salia de su casa con alguna manzana o granada de su huerto. Mas tarde pasaba por casa de mi tío Vicente, que contento se ponía cuando me veía llegar, al irme me decía ;... "mira debajo del tapete", siempre me dejaba una peseta o un duro, yo adoraba a mi tío y a mi tía Dolores su esposa.

Después de mi prima Dolorita ( bar Simón ) le tocaba el turno a mi tia Magdalena, al llegar a su casa allí estaba ELLA ( la muñeca) sentada en el sofá con sus trenzas largas rubias, su jersey rojo, la falda escocesa, los zapatitoa verdes , los brazos extendido , como diciendome ... cojeme.

Como me gustaba aquella muñeca de trapo, mi letanía siempre era " tita regalamela" y siempre recibía un no por respuesta. Ella me decía .- no es mía es de mi hija Ana , cuando venga de Sevilla se la pides._ . Y yo sin mi muñeca....

Por fin mi prima regresó de Sevilla, corro a su casa y le pido la muñeca, como me vió con tantas ganas me dijo:_ cojela y cuidala_´

Yo muy emocionada la cojí y me fui para mi casa.

Lo primero que hice al llegar fue cojer unas tijeras e hice pedazos la muñeca , la destrozé toda.

Te estarás preguntando por que lo hice, y no te puedo contestar yo aún no lo sé. El motivo tiene que estar guadado en mi subconsciente , pero yo aún no lo he encontrado.


Ana Maria Dominguez.

viernes 20 de junio de 2008

OSCURA COMO LA BOCA DEL LOBO



Cuando el Sol sobre poniente hacía guiños entre las últimas nubes porque se marchaba a descansar, el viento se levantaba, con su invisible fuerza y con ganas de correr empujaba a las ramas y hojas de los eucaliptos de la carretera, al pasar entre los finos espacios abiertos que dejaban libres sus hojas para no estorbar a tan veloz corredor, estas sin querer, al hacerlas temblar como la lengüeta de una trompeta, el aire puesto en movimiento que las cruzaba, hacía un ruido y un silbar que tenía a los vecinos toda la noche intranquilos,sin poder conciliar el sueño, como el viento era muy largo, tardaba mucho tiempo en pasar y se llevaba toda la noche con la música de su sonoro silvato. Los vecinos antes de irse a la cama acostumbraban asomarse a la puerta para ver si podían intuir el tiempo que al día siguiente tendrían para hacer las faenas del campo, pero con la noche tan desagradable y la luz que en cuanto caían dos gotas se apagaba,solo podían comentar que la noche estaba mas oscura que la boca de un lobo.
Los jóvenes que venían de recogida de p árriba, quizás de casa de la novia, o de hechar la partida de la cuatrola en algún bar de la Plaza,apretaban el paso para entrar pronto en casa, empezaba otra vez a llover, al despedirse del compañero de juego, también comentaban la noche de caldo que se presentaba, Asi al día siguiente esperaban y deseaban que estuviera el día de migas,un saludo.
José Delgado (Huelva).

UN JUEGO OLVIDADOS POR TODAS




Al recordar los días pasados de pequeña en el colegio, pensé en lo distinto que es ahora todo.
Las niñas, en el recreo, jugábamos a “Enseñar un mundo”.
Con estampas de vírgenes o cualquier cosa que nos llamaba la atención, (casi todo valía), montábamos dentro de una caja algo parecido a un cuadro, que se adornaba con encajes, botones y cualquier cosa que sirviera, pero lo esencial, (y sin lo que no podía realizarse el juego), era una hebra de hilo.
El proceso era el siguiente:
Te acercabas a cualquier compañera y le decías: ¿Me das una hebra de hilo y te enseño un mundo? Lo curioso de esa frase es que no se decía:
“ Y te enseño el mundo”.... sino... un mundo, pero tenía su lógica ya que cada una creaba su mundo particular y las había que hacían verdaderas obras de arte añadiendo día a día las hebras de hilo recaudadas.
Para quien no lo recuerde, he montado “un mundo” en una caja y lo he fotografiado. Lleva una estampa muy antigua, botones variados y el elemento esencial: los hilos de colores.
La fotografía no es buena, por el reflejo. No he podido rectificar pues la hice en el pueblo el fin de semana pasado.
Esa caja y la pequeña en forma de corazón son de aquellos años, las tenía guardadas.
Espero que la nostalgia de este juego tan simple y a la vez tan creativo enternezca vuestro corazón.
Un abrazo a todas: Alicia García Gómez.

martes 17 de junio de 2008

LA MUSICA DE LOS 60 Y LOS 70





















Aun guardo el toca discos y los discos que mas de una vez nos hizo pasar una tarde noche de baile y reunión de amigos por los años 68- 69 lo hicimos en las casas que nos dejaban las madres, a mi me gustaba toda la música de entonces, pero mi preferido fue siempre ( Raphael ) espero que os traigan buenos recuerdos estos discos.
Isabel.

domingo 15 de junio de 2008

LAS NOVELAS DEL OESTE AMERICANO

Os acordais de las novelas del Coyote.



En aquellos tiempos y me estoy refiriendo a la década de los 50, una manera de matar el tiempo era leer novelas del Oeste Americano, también había novelas poiciacas pero se leía en menor cuantía, unos de mis escritores favoritos era Fidel Prado, por su narrativa y por los pocos tiros que daba en todas ellas, todo lo contrario de Marcial Lafuente Estefanía que cuando el pistolero sacaba las pistolas tenia 12 balas pero el mataba a catorces de golpe y todos con un agujero entre ceja y ceja, al final todos eran agentes de la ley camuflados sus chicas esculturales tenían los labios rojos y muy carnosos, en las policíacas destacaba Kein Luger, este estaba entre medio de los dos citados anteriormente era mas realista.
En esa época había en el pueblo una Señora que se llamaba Dña. Margarita Ladrón de Guevara , esta señora creo que no había una sola novela en el pueblo que no hubieran pasado por sus manos todas estaban firmada por ella para no repetir la lectura, y digo eso porque ella mismo me lo confirmo, si ibas a su casa y le pedías una novela prestada ningún problema te las podías llevar tranquilamente pues su amabilidad era exquisita. Esta mujer vivía en la calle del Campo cerca de las Pasaderas
Fontenla.

miércoles 11 de junio de 2008

NUESTRAS CALLES

Calle Oliva.
Calle Alora.
Calle Coso.
Calle Gonzalez Bravo.


NUESTRAS CALLES
Hurgando un poco en el recuerdo, me acabo de percatar, de la importancia que, en los niños de mi época, tenía la calle.Nuestra vida transcurría entre la casa familiar, el colegio y la calle. Pero esta última no era un sitio de paso, como ahora viene siendo lo habitual, sino que formaba parte de nuestros momentos más gratificantes: juegos, amigos, tertulias, cantar, bailar...etc.Mi infancia y adolescencia se sucedió entre las calles: Reducto, Portugal (incluidos Plaza y Paseo Chico), Grupos Escolares y Oliva.De la primera tengo varios recuerdos importantes:Mi primera Comunión. (Cargada de ilusión y con la sencillez de entonces).La mezcolanza del olor y sabor de las primeras naranjas, verdes aún, que pelaba sentada en mi puerta, después del almuerzo y antes de regresar de nuevo al colegio por la tarde. Faltan pocos días para deleitarme de nuevo con esas naranjas que cada otoño me traen recuerdos.No podría olvidar, de esta calle, a dos familias que fueron importantísimas en mi temprana infancia: Basilio, el zapatero, su mujer Ana y sus hijos María y Manolo.Con este hombre me pasaba muchos ratos viéndolo arreglar el calzado (el de entonces,.....¡casi ná!) y entre risas y chistes, le ayudaba a ordenar su humilde banqueta de trabajo.La otra familia eran: Juan Chirigüai, su mujer y sus cuatro hijos: Ángel, Marcelino, Pedro y Chari.La mujer de Juan era admirable. Nunca he olvidado su educación y mucho menos su caligrafía....era perfecta...¡¡en aquellos tiempos!! Su hija Chari es la única amiga que no he vuelto a ver desde que se marcharon a Palma de Mallorca; era una niña....A sus hermanos los veo con frecuencia en verano, pero ella no sé si ha vuelto y aunque su padre vive, la madre murió hace años.La calle Portugal, Plaza y Paseo Chico, eran mis salidas súper controladas. Allí mismo jugábamos al topá, al escondite, a bailar sevillanas (a nuestro modo), a patinar, con los de cuatro ruedas (era mi delirio) y como no : a los cromos. En este arte las había muy expertas y normalmente les temíamos, pues los cromos comprados con esfuerzo nos los ganaban en minutos, utilizando algo que llamábamos: “maña”, que consistía en volver la mano hacia atrás al golpear el montón de cromos con la mano , para que con el impulso del viento y amparados en el hueco de esta, los cromos se volvieran del derecho; así, pasaban a ser propiedad de la ganadora.Recuerdo que una noche entré en casa hundida y destrozada, con los ojos llenos de lágrimas, porque “una que hacía maña” me ganó una colección de cromos de la película: “Marisol rumbo a Río” que había comprado excepcionalmente (en un kiosco) en esos escasos viajes que se hacían a Sevilla. Aún, ahora, veo su cara de complacencia, al conseguir los cromos que acababa de ganarme y aunque vive en Sevilla, nunca le he comentado aquella frustración de mi infancia, un hecho de la niñez al que ahora no le doy mayor importancia, pero entonces...Los Grupos Escolares, como lugar de juego, aparecieron en mi vida a raíz de las primeras películas de Marisol.Soñábamos jugar a la guerra las niñas contra los niños (emulando las películas). Uno que no faltaba nunca era Paco Ruiz, hijo de D. Francisco el médico y gran amigo de mi infancia.Acechábamos el puesto de pescado de Marco (una puerta falsa, grande y destartalada, situada entonces, frente a lo que hoy es el Club de Mayores). Al terminar la venta recogíamos las cajas del pescado, sin importarnos que olían a demonios, para desarmarlas y hacernos las espadas para la lucha. Marchábamos, por la tarde, al llano del colegio, cantando aquello de: ”Adelante mis valientes, con la espada, con los dientes, que queremos combatir”.....Las casas en ruinas, sus escaleras y los tejados llenos de gorriones, eran el lugar idóneo para el combate. Recuerdo que cada media hora los muertos en batalla, tenían que resucitar, pues si no, nosquedábamos sin soldados.Mi madre, sospechaba algo de aquellas batallas, pues Marco le contaba lo de las cajas del pescado y me tenía prohibido volver después del anochecer.Una tarde la lucha se prolongó y como no llegué a mi hora, recibí unos azotes (pocos, pienso ahora) y un pellizco de los que daban entonces las madres muy de tarde en tarde.Con el tiempo comprendí que me lo merecía pues los tejados de los Grupos estaban ruinosos.La calle Oliva, supuso para mí “el despegue” de mi puerta, mis primeros ratos de “libertad”, ¡¡qué libertad!!. En aquellos “poyetes” nos sentábamos y compartíamos las tardes entre el taller de mi querido amigo (ya fallecido) Tapada y entre la casa de Antonio Vaello y la de Marisa “ la Menda”, hija de Teodora y Victorio, amiga desde pequeña.Me gustaban las casas con bullicio, en las que entraban y salían gentes, pero la de Victorio tenía algo muy especial: el centro de la estancia desde la puerta de la calle estaba empedrado como si fuese una alfombra, para que todas las tardes, los mulos, no resbalaran al volver del campo y tras salvar la altura del “poyete” y del escalón de entrada y otro interior, descansaran en su cuadra. Todos los días pensaba: “Este hombre es un artista, que bien tiene enseñado a los animales, nunca se caen”.En aquel ”poyo” cantábamos sevillanas y fandangos, y sobre todo reíamos...Una noche que cantaba un fandango a pleno pulmón, pasó un anciano que cubría su cabeza con la mascota de paño, garrote en ristre me dijo:- “ Muchacha, ¿Que haces aquí y no ganándote la vida en un escenario? ”. Aquella noche tuvimos juerga larga con el comentario del hombre que me quería mandar, maleta en mano, a recorrer los escenarios de España.Al vivir Fermín Adame y Antonio Vaello en esta calle, acudían sus amigos y fue allí, donde empezamos a intercambiar los primeros T.B.O. con los chavales: El Capitán Trueno, Roberto Alcázar y Pedrín, El Jabato, Espartaco, Hacha y Espada, Sisí, Florita, etc...Después, pasados unos años, novelas: Corín Tellado, Lafuente Estefanía y otras; todo era bueno para intercambiar y leer, aunque ellos las preferían del Oeste y nosotras nos quedábamos con la parte romántica.En este punto hay que reconocer la importancia que tuvo aquella ventanita (hoy desaparecida como su dueño), transformada en escaparate donde se exponían sobres sorpresa, novelas, y un universo de tentaciones a las que no teníamos acceso en la mayoría de los casos. Era el escaparate del amigo Ignacio Vallejo, que nos atraía a los niños como la miel a las abejas.Mucho después llegaron los “guateques” en la calle Oliva...¿Te acuerdas Vaello?.....También en el patio de Lola Orue y en el de la abuela de Manolo Campanilla, en la calle Flores, (con su flamante equipo de música traído de Alemania).Estos bailes eran casi siempre “supervisados” por la dueña de la casa. se bebía mucha Coca- Cola y alguna botella de ginebra para echarle de tarde en tarde............ Pero esto ya serian otras historias que también duermen en mis recuerdos.Os quiero amigos: Alicia García Gómez.

ESOS AMORES PLATONICOS



Quien no ha tenido en su adolescencia un amor platónico?. Ese amor imposible, absurdo e irreal. Yo tuve dos que marcaron mi vida. Hoy quiero hablarte de uno ya que Nostálgicos se presta para ello.
El gran amor platónico de mis 14-15 años fue Federico CHOPÍN, si..sí no pongas esa cara.., El gran músico CHOPÍN. Te contaré como empezó;

Cuando yo tenia 13 años empezé a trabajar en una fabrica de bisutería y artículos de regalo, Hoy día trabajar a tan temprana edad se consideraría " explotación de menores"
pero hace casi cuarenta años era una necesidad, estuve en la empresa trabajando unos 23 años. Pues bien en ella se hacían miles de bustos de CHOPÍN, mi trabajo consistía en ponerles en la base un airón fix( papel de terciopelo rojo), limpiarlos , envolverlos en papel de seda, encajarlos y mandarlos a su destino, casi siempre Valldemosa a su museo.
Su cara tan hermosa,( al menos en el busto), su mirada tan trite, su pelo tan bonito, las miles de tallas que pasaron por mis manos, me hacían soñar con él. Por la noche en mi cama cerraba los ojos y solo veía su cara. Este amor me llevó a interesarme por su vida, me compré sus discos de vinilo aunque no los podía escuchar por que no tenia tocadiscos, pero me los llevaba al trabajo y los ponía allí, hacia que todas mis compañeras lo escucharan, con agrado también de mi jefe, aunque él prefería que escuchásemos " el vuelo del moscardón " por que decía que esta música nos estimulaba mas.
Me fui varias veces a Valldemosa a ver su museo, y sigo yendo. vi la letra de sus composiciones manuscritas, su piano donde desde el día que murió siempre ha habido una rosa fresca.
Me leí el libro " Un invierno en Mallorca " donde George Sand narra su vida al lado de CHOPÍN y la encrucijada que tubieron que pasar los dos en la Isla debido al carácter reserbado de los Isleños y la modernidad de ella, ya que fumaba iba en pantalones además de estar separada con dos hijos, cosa inaceptable en aquellos tiempos. ( recomiendo este libro) .
(cartuja de Valldemosa,residencia
Chopin).

Y sobre todo su música, su maravillosa música me llega al alma, los Vals, las Mazurcas, Las Sonatas, etc, etc, etc,
Al principio te dije que este amor platónico marcó mi vida, ¿ de que forma ? pues haciendome amar el arte, la lectura, y sobre todo la música clásica, como la que estoy escuchando en estos momentos; Concierto para piano y orquesta Nª1 --2ºmovimiento, 1830, de FEDERICO CHOPÍN.

Ana Maria Dominguez.

lunes 9 de junio de 2008

AL RICO HELADOOOOO

Esta fotografía esta recogida en el libro,Encinasola Retrato de una Época 1860-1950
Autor Tomas López López.




Eran las cinco de la tarde, famosa hora en lo taurino, cuando en las
tardes calurosas del verano en el pueblo, las puertas de las casas aún
permanecían cerradas ayudando a mantenerla fresquita sin dejar entrar
el "bichorno" que corría por las calles, camino de la parada del
coche- correo, en la calle Sevilla, el sonido de una carretilla de
mano que por la calle el Campo arriba delataba su pasar al ir saltando
su rueda el empedrado de la misma, y guiada por su dueño iba a recoger
una mercancía que le mandaban de Fregenal, esta consistía en un bloque
o barra grande de hielo que metida en un saco de arpillera y rodeada
de paja evitaba en lo que pudiera su descongelación. Una vez recogida
volvía con la barra presuroso a su casa en la calle Jerez número uno,
donde haciéndola trozos rellenaba una cavidad cilíndrica con el hielo
partido ,donde introducía a su vez mas o menos de la misma forma otro
recipiente con el rico helado que artesanalmente ya tenia preparado de
antemano , solamente le faltaba para salir a la calle el hielo que
hacia que guardara el frío para poder venderlo como su nombre dice.
helado . Este era Jose Sánchez, "tio Sánchez", el único helado que se
vendía en el pueblo lo hacía él, entonces no teníamos la elaboración y
venta de estos productos como se hace hoy, después tío Sánchez con su
carrito de chuchearías salía de su casa con su rico helado que era la
ilusión de los pequeños y por una perra gorda o un real te daba una
galleta de tamaño no muy grande partida a la mitad la que costaba una
gorda y la galleta entera un real con un poco de helado que ni te daba
tiempo a enterarte, después los había mas grandes de cono o de corte
pero sus precios no los podían alcanzar los peques. Salía en su
recorrido por el callejón de la calle Jerez recorriendo las
principales calles, tocando su bocina para hacer notar su presencia,
en el carrito además de los helados en la temporada del verano, vendía
también caramelos, pipas y demás chuchearías y en lo alto de su carrito
un pequeño remolino dando alegría a los niños, así hasta llegar a la
plaza donde se establecía en la esquina del Ayuntamiento frente al
quiosco de la música hasta bien entrada de la noche que regresaba a su
casa.

Gracias tio Sánchez.



José Delgado- Huelva.

viernes 6 de junio de 2008

EL CINE "EL GALLINERO" Y LA CENSURA





El cine en la década de los 50.
La primera dificultad era reunir el dinero, pero para esto yo era un genio, convenciendo a mi padre, el segundo escollo, según que películas no podías asistir, si como mínimo no habías cumplido los 18 años, los encargados de clasificar las películas en los pueblos era la Iglesia, en Encinasola teníamos el privilegio de tener un cine de invierno y otro de verano, el cine de invierno era fantástico porque tenia lo que se denominaba “GALLINERO”, lo normal era que por los motivos antes mencionados cuando la pareja de enamorados en la película se daban un beso, la película se cortaba, lo que provocaba la rabia de todo el “GALLINERO” entre gritos silbidos y pataleos, hasta que se volvía a reanudar la película, algunas veces se tiraban papeles de los caramelos hechos bolitas
y cáscaras de avellanas a la platea de las que vendía Chacón durante los descansos, por eso cuando esto ocurría subían inmediatamente a llamar la atención.
En los descanso vendían las celebres gaseosas que tenían dentro una bolita que también utilizábamos para jugar a los bolindres o canicas, allí fue donde por primera vez escuche Antonio Molina, pues los descanso lo amenizaban con música, algunas veces caían en nuestras manos trozos de cintas de películas donde veíamos como se repetían los fotogramas eso eran los besos que cortaban, aquella generación íbamos locos por poder cumplir la edad para entrar a ver las películas de mayores,
Las películas del Oeste Americano, que provocaba que al día siguiente nos fuéramos a la peña para jugar a los pistoleros, las películas policíacas los dramas, títulos inolvidables, Tambores Lejanos, El Álamo, Murieron con las Botas Puestas, Apache, Al Rojo Vivo, La Diligencia, etc, etc.
¡Que bellos recuerdos! soy un convencido de que mereció la pena vivir aquella época.
Fontenla.